Ya no nos queda nada para decirle chaíto a este 2009, y para darle la bienvenida con tutti al año del Bicentenario, que tanto nos promete desde la astrología como desde la economía. Y bueno, para el deporte también se viene un nuevo comienzo; por lo mismo, en El Aguja no queremos quedarnos ausentes de este magno ejercicio del periodismo de ficción, y entramos a la cancha asistidos por Cehrón para contarles cómo se viene la mano.
En enero, Nicolás Massú le va a regalar un homenaje de aquellos a Stefan Kramer, llegando desde la qualy a la gran final del Abierto de Australia, jugando los diez partidos necesarios para ello a cinco sets, y llevándose la victoria en el último parcial por un contundente 20-18 frente a Roger Federer, que no hace más que llorar desconsolado con sus hijas en brazos. Para su mala cueva, en febrero ese esfuerzo le va a pasar la cuenta, retirándose en primera ronda del ATP de Santiago que ganará Fernando González por paliza. Y en marzo, con ambos raqueteros ya repuestos, les van a volar la raja a Israel en Copa Davis, donde por cabrón Paul Capdeville va a estar de aguatero.
Del tenis al fútbol, que en marzo también la presidenta Bachelet hace el manso asado en el Nacional Julito Martínez mientras la selección chilena enfrenta al aire en la reinauguración del coloso de Ñuñoa. La cosa no es mufa, ya se verá, mientras en abril los tres equipos chilenos pasan de ronda en la copa copita copa Libertadores y quedan sorteados de gran manera para las rondas de eliminación. Como sea, se quedan en octavos perdiendo bien, pero perdiendo.
En mayo el Real Madrid se pone las pilas y gana en un suspiro la Liga y la Champions, ambos en su propio estadio y al estilo de don Manuel: sufriendo. La selección nacional, por su parte, vence en todos sus amistosos y no presenta lesionado alguno, mientras don Marce, el Loco, se quiebra la cabeza para sacar a algún convocado y meter en la nómina a Mauricio Pinilla. Así, con cartón completo llegamos al Mundial en junio, donde la nueva camiseta nacional hace temblar de miedo a catrachos, chocolateros, pepillos, brasucas y demases. En la final ante Argentina, envalentonada por las constantes suspensiones a Maradona, la presencia de Bielsa en NUESTRA selección los predispone a la derrota, regalando al país el primer título y por goleada.
En julio y agosto no pasa mucho más que las celebraciones naturales por tan magno logro, mientras se desata una fiebre por: llevarse futbolistas chilenos, llevarse al Loco, y retener a Harold en la ANFP; la única que no pasa es la segunda. Septiembre llegará cargado al volantineo, mientras Tomás González y Kristel Köbrich sacan pecho around the world llegando en buenas posiciones y ganando nuevas medallas.
En octubre llega la debacle al deporte nacional: con Piñera de presi(dente, no diario), se licitan los tres mil millones para los atletas, dejando varados a todos los proyectos con miras a los Panamericanos 2011 y Olímpicos 2012. Es tan grave la situación, que en noviembre paraliza todo el deporte a nivel nacional, en señal de solidaridad con los competidores afectados, y provocando un caos a nivel nacional.
Para diciembre, mientras este pasquín electrónico rentabiliza por la crisis en nuestro país, las movilizaciones provocan la renuncia del Gobierno en pleno, dando paso a un parlamentarismo transitorio en el que las Fuerzas Armadas apoyan más de lo que hablan, reestableciendo en breve el orden y convocando a nuevas elecciones para enero de 2011. Los únicos que odian toda esta revolución son los jugadores e hinchas de San Antonio Unido, que las hacía de oro en Copa Chile y en Tercera, y que por la falta de competencia quedó nuevamente condenado a seguir en los potreros de los potreros, lo que se llama mala cueva. Y finalmente, Érika Olivera gana el maratón de San Silvestre en Brasil, cerrando un año de verdad inolvidable para el deporte chileno.

Con el dolor de mi alma, lo último no pasará. Simplemente porque Magallanes le levantó jugadores al Sau y el equipo lila probablemente ni siquiera pueda jugar por el dramón del estadio.