¡VOTE!

¡VOTE!

Cabros, esta columna no es proselitismo. No es basura política. No es spam eleccionario. No le voy a decir que tal o cual candidato es mejor. Es sólo una invitación. Una gran invitación.

Hoy y mañana estamos de votación, tremenda novedad. Nos han bombardeado, nos han interrumpido las clases, nos han llenado el mail con leseras que nadie lee. Nos han mentido. Pero también, son el reflejo de una tradición perdida en otros niveles de la sociedad: la existencia de “otra opción”, y la posibilidad de ejercer nuestro cívico derecho de votar.

Civismo. Ciudadanía. ¡Puta que hemos perdido eso en nuestro país! Es cosa de ver las elecciones “de interés popular” (¿?), donde los candidatos representan caleta al lugar de votación, siempre han vivido ahí, son parte del inventario del barrio. Y también nosotros, los que no estamos en los partidos, nos hemos dejado estar. Aceptando toda esa carga negativa en el quehacer de la nación, siendo mudos testigos de cómo una elite se apropia de uno de nuestros más sagrados derechos: el de decidir lo que se hará en Chile, con nuestras vidas. Con nosotros mismos.

La FECh no es lo que era. No es lo que debe ser. Quién va a negarlo, al menos yo no. Pero igual no más existe, nos articula, nos representa, se la tiene que jugar por sus estudiantes (hay años malos, no lo niego, pero eso también depende de nosotros). Y toda la orgánica representativa que se ha desarrollado en paralelo a la Federación, léase delegados, concejeros y centros de estudiantes, también tiene razón de ser: ser-virnos. Sernos útiles para que nuestra educación (la tuya, la mía, la de los mechones del próximo año o del tricentenario) sea lo mejor, más justa y más equitativa posible. Aunque suene a utopía. Pero aquí estamos para eso, para romper esquemas.

Por eso se lo pido, compañera, compañero. VOTE MAÑANA, si es que no votó hoy. Vote por quien chucha se le ocurra, pero VOTE. Porque así nos beneficiamos todos: alumnos, profes, funcionarios. Da lo mismo la lista, la persona, el cargo. Porque cada vez que hacemos uso de nuestro derecho (y deber) de votar, contribuimos a no perderlo, y, más importante aún, hacemos que se pueda seguir decidiendo, que se pueda seguir votando. A que seamos, todos y cada uno, y en la medida que nos cabe, parte del proceso de refundación y de mejoramiento de todo lo que nos rodea.

About the Author

el resumen formal dice que soy estudiante de noveno semestre de periodismo en la universidad de chile, licenciado en comunicación social, y con un paso como estudiante de intercambio académico en los estados juntos en el primer semestre; además, colaboro con la cooperativa, en lo que sea necesario. si hablamos de lo personal, soy un gran deportista mental, proyecto de melómano sin vías de cumplirse, con poco que decir y mucho que compartir.