¿DÓNDE QUEDÓ LO FEMENINO?

¿DÓNDE QUEDÓ LO FEMENINO?

Mucho se ha hablado de la nueva mujer independiente, que sale a trabajar, que no es mantenida, que estudia, que progresa, que es líder y emprendedora. Sin embargo, ¿hasta qué punto eso es sano? No estoy abogando por el modelo colonial de mujer, pero si quisiera ahondar un poco sobre el papel que tiene lo femenino actualmente.

La mujer (hablo de manera muy general) en su lucha por alcanzar la igualdad de género, logró un serie de cambios en la visión que los hombres tenían de ella. Conquistó el voto, la libertad sexual, entró estudiar, a trabajar y a gobernar. Sin embargo, esta lucha no fue equitativa, y lo que se consiguió fue la masculinización de lo femenino: la mujer busca ser como el hombre. ¿ Donde queda entonces el arquetipo de la Gran Madre, acogedora y fértil, afectiva y sobre todo femenina? No hablo de lo femenino en tanto usar falda y pintarse las uñas. Ser femenino pasa por volver a eso que a las mujeres de antaño se les daba tan bien: seguir su intuición. Estas características, culturalmente, se han ido suprimiendo paulatinamente, pues ya no se aspira a ser así. No es efectivo ni útil seguir la intuición o ser afectivo, si se mantiene una empresa que busca el máximo de beneficio al mínimo costo.

En estos momentos, el prototipo de mujer exitosa es alguien brusco, competitivo, fuerte y racional que está lejos de ser la madre, guerrera y cazadora. Porque ser madre no significa quedarse en casa y ser mantenida, sino ser capaz de formar un hogar acogedor y afectivo, entregando enseñanzas y lecciones de vida; ser guerrera no significa ser despiadada con el enemigo, sino velar por los suyos con mucha pasión, y ser cazadora no significa ser competitiva, sino estar atenta a lo que dicta la intuición, aquello sabiduría interior que a veces no se expresa por estar demasiado controlados por la razón.

Está claro que en estos roles que acabo de nombrar no son de exclusividad de las mujeres, sino el lado femenino que todos tenemos y que en este mundo machista no se dejan aflorar. Porque ser emocional en un mundo funcional, es de maricones.

Hasta hace unas décadas, el modelo masculino manejó el mundo (razón y fuerza) y todos sabemos las consecuencias que tuvo. Ahora que las mujeres estamos entrando muy rápidamente al poder económico, político y cultural, ¿no será necesario que cambiemos el perfil de líder hacia un equilibrio entre lo femenino y lo masculino?

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