Se caen los aviones y también las estrellas del firmamento deportivo: Andre Agassi nunca más sera visto de igual forma por los seguidores del deporte blanco: de yerno ideal a huevón dopao, querámoslo o no, todo un conflict para sus asesores.
“Mi nombre, toda mi carrera, todo estaba en juego(…) Dije que fue un descuido, que bebí de la copa de soda de mi amigo Slim y que de forma involuntaria su droga pasó a mí” fueron las excusas del Pelao.
Una de las cosas más curiosas del entuerto es que el Chino Ríos algo había adelantado en 2004: “yo sé que si a Agassi le pillan nandrolona, no lo van a decir. Él es un tipo muy fuerte en el tenis” , la ATP descartó de plano toda preferencia con algunos jugadores. Siete años antes habían tapado al Kid Boy.
Como sean las cosas, aquí el bueno y el malo (según el Manual de Carreño) invirtieron sorpresivamente sus roles, y lamentablemente Andre Agassi, ídolo mundial de toda una generación, esperó la necesidad de un golpe mediático para confesar…el próximo mes se lanza su nueva autobiografía.
La situación no es la primera ni la única de grandes referentes ligados a las drogas, pero es sólo tan tristemente comparable con el dopaje de Zinedine Zidane cuando estaba en la Juventus, obviamente se supo años después.
