Axe: Vida y muerte de un ritmo que nos hizo vibrar

Axe: Vida y muerte de un ritmo que nos hizo vibrar

Eran los años del comienzo del milenio, una época en la que todos nos pusimos de acuerdo para cambiar el switch y dejar atrás el meneíto, el todos para abajo, todos para arriba y aquellos boys – girls – bands con sus respectivos derivados mutantes encarnados en supuestos príncipes y princesas del pop.

Parecía que en cualquier momento otra moda extrajera llegaría a apoderarse de nuestros corazones, pero quién iba a imaginarse que iba a ser un ritmo proveniente de la mismísima costa brasileña el que llegara a poseer los cuerpos de grandes y chicos, antes famosos mundialmente por la “tiesitud” (sip, palabra inventada por mi).

Pero vamos al comienzo. Cuando Mekano se las daba de rey de las tevés chilensis y ponía cada bizarriedad que se le ocurrían a los productores, un grupete llamado Axé Bahía llegó, se plantó en el escenario y vamos bailando se ha dicho.

A fuerza de Tapinha, Chuchuca y Onda-Onda; estos cinco brasileños supieron como aprovechar las altas temperaturas de un verano y aplicar un “tira camisá” a todo Chile, literalmente.

Un año fue más que suficiente para que desde los adultos rancios impulsados por la moda del verano, hasta los más pendejos de la casa se aprendieran con animo las coreografías a la pata de la letra y cantaran a viva voz canciones “Vem vem Tchutchuca, vem aqui pro seu tigrinho Vou te jogar na cama e te dar muita pressinho…

Total, el chileno común no tenía puta idea qué decían en portugués… aunque los movimientos de caderas fueran más que ilustrativos.

Flavianna, Francini, Bruno, Jefferson y Jociney; jóvenes de esfuerzo, de sacrificio, que lloraban cada vez que mostraban a sus familias a la distancia terminaron elevados a la calidad de estrellas del jetset criollo, marcando sus manos en el paseo de la fama colectivo de nuestras mentes.

Pero como todo lo bueno, por alguna extraña razón, tiene que ser copiado o robado por la competencia. Estos famosillos no tardaron en trasladarse a TVN a seguir haciéndose más famosos todavía, con cd propio, video en vhs (era la época, entiéndase) y por supuesto, gaviota.

Ahora, como Mekano no podía quedarse sin ese cuantioso espacio que salvaba su sintonía, en un dos por tres, se bajaron del avión Vívi, Fabrizio, Fran, Cherry e Indio para seguir contagiando el sabor de la costa atlántica en Porto Seguro.

La gracia de estos nuevos danzarines, es que, aparte de ser una de las mejores copias que se ha visto en la historia de la televisión nacional, no venían ni solos ni con música envasada; sino que eran apañados por Café con Leche, una agrupación de músicos que incluía al chileno Alejandro Arraigada y el recordado “tá vivo!” Maluco.

Of course, los culebrones tampoco podían quedar ausentes (o sea, jellou!) y de nuevo por esas tránsfugas razones tras bambalinas, Vivi y Fabrizio volaron con tres acompañantes que consiguieron por ahí, nada más ni nada menos, que a Canal 13, pa’que cachen que ni toda la alta investidura de la estación Católica se salvó de ser seducidos por el mal, trece trece tenía que ser como dicen en msn.

Lo que salió de ahí es el primero de los vástagos mutantes: Porto Bahía… Juego de palabras o coincidencia de nombres, quién sabe, lo cierto es que el Venga Conmigo se prendió como nunca justo antes de morir en el intento de sobrevivir al nuevo siglo.

A todo esto, el espacio de los dos díscolos fue ocupado por Pops y Thiago que, al revés de resultar un relleno más, se tomaron el grupo que sobrevivió mucho más tiempo en Mekano, sacaron discos, videos y los demás etcéteras que dan dinero y fama.

Hasta que no dio más la cuestión y para todos había perdido un poco la gracia ese acento portugués que alguna vez nos encantó.

De esta forma, Porto Seguro desapareció del programa; Axé Bahía salió de TVN y volvieron a Brasil y también se termino Porto Bahía en Venga Conmigo.

El último grupo, ya en la decadencia máxima, fue Axé Brasil y Caramba Axé en Tremendo Choque de Chilevisión, pero nadie les dio bola, así que murieron rápido.

En un momento se vio a Fabrizio y Thiago juntos de nuevo en Mekano, pero el affaire momentáneo terminó por un heavy lío de faldas.

Al final, muchos de estos chicos y chicas terminaron volando de vuelta al anonimato de su cálida tierra natal, otros siguieron aquí en chilito protagonizando escasas apariciones en la vía pública y escándalos de poca monta…

Pero lo importante, lo que recordaremos de ellos muy a pesar del casual nacimiento, intensa vida, rápida muerte y fatal sepultura, es ese veranito de San Juan que nos hizo liberar un poco esa mala fama del fome, tieso y cartucho pueblo chileno…

Después de todo, lo cantado y lo bailado, no lo quita nadie.

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