EL AGUJA, Edición nº 3
9 de Marzo de 2009
Como es bien sabido, un weón carerraja se puede manifestar en cualquier momento y situación. De hecho, es sensato afirmar que podrían venir de nacimiento. Por lo mismo, reflexionaré sobre mí época de escolar (que no fue hace mucho, de hecho, hace 1 año) y una anécdota que presencié cuando era más pendex.
Corría el año 2002 y yo me encontraba en séptimo básico. A los doce, los cabros chicos suelen ser bastante impulsivos y desordenados. Por lo mismo, mi curso solía parecer fiesta de curao, siendo condecorado con muchas anotaciones generales.
Como segundo factor al carerraja que sucedió, cabe mencionarse que la canción de Emmanuel titulada “Bella Señora” y su coro “Háblame de ti, bella señora” eran realmente famosos (por lo menos en esa época).
Con esos dos factores en consideración, un día nos tocaba una clase alrededor de las siete de la noche, ya que asistíamos a jornada en la tarde. En ese momento, nos teníamos lenguaje y el profesor, que era nuevo en el colegio, llegó con la actitud de “Aquí no habla ningún weón sin que yo lo sepa” (quizás por su ideología política), a sí que nadie se atrevió a hablar y desaparecer misteriosamente.
Recuerdo que mientras el profesor explicaba las figuras literarias, en el curso, solo se escuchaba el sonido de los lápices que escribían a gran velocidad. Fue en medio de ese silencio cuando de la nada, saltó un compañero del fondo de la sala, y moviendo la pelvis con ritmo gritó: “¡CHUPA EL PIRULÍN VIEJA WEONA!”, a lo que le siguió un sonoro “¡FUEEEEEERAAAAA!” del profesor mientras apuntaba hacia la puerta.
Obviamente la clase explotó en risas mientras él amateur cantante salía por la puerta. El profe, sin poder calmar a los alumnos, solo atinó a ponerle una anotación negativa del porte de un buque a mi compañero.
Luego, a la hora de salida, en mi instinto periodístico, me acerque al cantautor del bizarro tributo a Emmanuel para preguntar la razón de su espectáculo. Él, entre risas me respondió “No sé, se me vino la letra a la cabeza y la canté en voz alta”. Retomando la idea expuesta al principio, no sé si un carerraja nace, pero puta que nos hacen reír.
