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	<title>El Aguja &#187; Zapping</title>
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	<description>SECCIÓN REVISTA VIRTUAL</description>
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		<title>LOS MECHONES DE CINE TAMBIÉN SE LUCEN Y CUENTAN SU PRIMERA SEMANA</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 02:50:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Zapping]]></category>
		<category><![CDATA[cine y television]]></category>
		<category><![CDATA[mechones]]></category>

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		<description><![CDATA[Testimonios de mechones cinéfilos acerca de sus primeros días en el instituto.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em> Testimonios de mechones cinéfilos acerca de sus primeros días en el instituto.</em></p>
<p><em>Por Javier Arriagada y Camila Calzada</em></p>
<p><strong><em>En la tele de Javier</em></strong></p>
<h1>&#8220;Espero que sigamos teniendo un rol activo en la reconstrucción del país&#8221;<em><br />
</em></h1>
<p>Al momento de matricularme en esta universidad, a principios de enero, lo primero que se me vino a la cabeza fueron las típicas bienvenidas de la Universidad de Chile: El mechoneo y el carrete en Cartagena. Como pasaba todos los años, este no tenía  porque ser una excepción.</p>
<p>Sin embargo, una catástrofe natural  azotó al país de una forma que nadie pudo prever y los planes de todos cambiaron abruptamente.<a href="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/felipea.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4005" title="felipea" src="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/felipea.jpg" alt="" width="300" height="271" /></a></p>
<p>Si bien se pospuso el comienzo de clases para el 22 de marzo, para mí el año universitario partió una semana antes, ya que el lunes 15 se hizo un llamado a la reflexión.  Ese día de inmediato armamos grupos de trabajo para determinar en qué aspecto nosotros, como ICEI,  podíamos ser un aporte en estos tiempos de necesidad.</p>
<p>Esa semana, mi primera semana, fue tremenda para mí. Nos pusimos a trabajar de inmediato, y lo hicimos durante todo el día, casi toda la semana. En el grupo en que estaba registramos distintas actividades de la Fech, además de entrevistar a personeros de instituciones solidarias, para que dieran su visión de la reconstrucción.</p>
<p>Si bien fue algo extenuante  para ser una primera semana, pude conocer a muchas personas, tanto a mechones como a gente de otros años. Además,  tuve la oportunidad de ir a grabar desde los primeros días, lo que me ayudó mucho en mi experiencia como mechón de cine.</p>
<p>La semana de reflexión  término el viernes, con una tocata para descansar de todo el trabajo realizado por los voluntarios. Fue, en definitiva,  semana que sirvió mucho para mi experiencia como estudiante.</p>
<p>Si bien fue sólo una semana oficial,  espero que sigamos  teniendo un rol activo como universidad durante todo el proceso de reconstrucción del país.</p>
<p><em><strong> En la tele de Camila</strong></em></p>
<h1><strong>&#8220;Un mechoneo algo fome y desorganizado&#8221;</strong><em><strong><br />
</strong></em></h1>
<p>Enero del 2010 fue uno de los meses más angustiantes de mi vida. Esperar que la lista corriera, para poder entrar a estudiar lo único que realmente quería: Cine. La angustia por fin terminó y supe con extrema felicidad que podía correr a matricularme y dar el primer paso para empezar lo que sería mi “vida universitaria”.</p>
<p>De la angustia pasé a las ansias, que se fueron calmando de a poco cuando formé parte de la Semana de la Solidaridad y pude conocer a algunos compañeros y también a gente de otros cursos participando en actividades que, espero, tengan a largo plazo también un buen resultado. Pero eso fue sólo una probadita de lo que vendría después. Ha sido una semana extraña, ha sido entretenido conocer a mis compañeros, interesante conocer a los profesores, horrible lidiar con el horario y sus desajustes, y muy hediondo pasar por el mechoneo.</p>
<p><a href="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/camilac.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4004" title="camilac" src="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/camilac.jpg" alt="" width="300" height="271" /></a>La verdad siempre me había hecho gracia lo del mechoneo, aunque no quería pasar por eso, era como una experiencia que había que vivir. Pero lo viví y pasé del enojo al aburrimiento. Que nos mechonearon los de periodismo y no los de cine, que no todos los de segundo año estaban de acuerdo con el mechoneo, etc. Resultó un mechoneo algo fome y desorganizado, que nos tuvo a varios con cara larga, pensando que para variar el próximo año trataremos de hacer algo diferente y más entretenido.</p>
<p>A pesar de eso, agradezco la buena onda que han tenido varios de otros cursos con los mechones y la buena disposición para orientarnos y comentarnos de lo que pasa en el instituto.</p>
<p>Sé que será un gran desafío estudiar esta carrera, pero confío en que aumentarán nuestras ganas y nuestra pasión para lograr hacer grandes cosas ahora y más adelante; espero también seguir pasándolo tan bien como hasta ahora y que algún día, si tenemos suerte, pongan confort y jabón en los baños de mujeres.</p>
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		<title>MECHONES CUENTAN SUS IMPRESIONES EN SU PRIMERA SEMANA EN EL ICEI</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Mar 2010 02:11:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Zapping]]></category>
		<category><![CDATA[icei]]></category>
		<category><![CDATA[mechones]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>
		<category><![CDATA[semana mechona]]></category>

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		<description><![CDATA[Dos de mechones de periodismo escriben para El Aguja comentando cómo han vivido este principio de año tan "especial" para todos y sobre todo para ellos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Dos de mechones de periodismo escriben para El Aguja comentando cómo han vivido este principio de año tan &#8220;especial&#8221; para todos y sobre todo para ellos.</em></p>
<p><strong><em>Por Oscar Alarcón y Valentina Burgos.</em></strong></p>
<p><strong>En la tele de Oscar</strong></p>
<h1>Mi experiencia Mechona 2.0</h1>
<p>Si bien hace unos años viví plenamente mi semana mechona, con todas las actividades o rituales que un joven mechón debe experimentar, este año fue totalmente distinto, dadas las circunstancias que el país está atravesando.</p>
<p>Fue la oportunidad ( no la única) en que, como Universidad, debíamos marcar la pauta, haciéndonos cargo de la misión que tenemos en el desarrollo de nuestra sociedad, sobre todo en este contexto en particular para la construcción, reconstrucción y transformación del país,además de trazar nuevas metas y estrategias para nuestro futuro.</p>
<p>De esta manera, fui invitado a participar en las actividades que, la Fech y el Centro de Estudiantes de Comunicación del ICEI organizó, con el fin de discutir nuestro rol, de cómo los estudiantes y futuros profesionales de las comunicaciones nos enfrentamos a situaciones de catástrofes y de qué manera podemos ser actores activos durante este proceso.<br />
<a href="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/teleoscaralarcon.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-3921" title="teleoscaralarcon" src="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/teleoscaralarcon.jpg" alt="" width="300" height="271" /></a><br />
Día a día en el campus, me sentía cada vez más cómodo y entusiasmado, con las ganas de seguir adelante, con las ideas y proyectos que planificábamos. Fue la oportunidad de conocer a mis futuros compañeros de nivel y a los de cursos superiores, y en ambos casos, tuve la fortuna de encontrarme con personas, que realmente querían aportar y ayudar cuando se necesita.</p>
<p>Fue una semana bastante movida y llena de actividades, que en un escenario distinto, jamás se hubiese dado con mis compañeros, pero me siento sumamente orgulloso de ser parte de esta Universidad, pues vi fehacientemente, los esfuerzos por querer construir otro Chile y entregar ayuda a quienes lo necesitaban.</p>
<p>Creo que estar en la Chile, resulta ser un gran desafío, tanto personal como grupal, puesto que para construir un Chile distinto debemos convertirnos en personas y profesionales a la altura de las circunstancias, para ser un gran aporte, siendo capaces de cumplir con los requerimientos que exigimos como ciudadanos, para así mejorar nuestra sociedad.</p>
<p><strong>En la tele de Valentina</strong></p>
<h1>&#8220;Los más pequeños nos encontramos en las redes como pequeñas hormiguitas&#8221;</h1>
<p>Cuando supe que quedé en la universidad, una burbujeante mezcla de miedo y emoción se apodero de mí. Primero pensé en las clases, los desafíos, los compañeros nuevos y después de un rato me detuve en algo bastante interesante y que había pasado por alto: la famosa semana mechona.</p>
<p>La idea era ciertamente atractiva, y quería vivir esa experiencia como todos los mechones con los que había hablado, e incluso, con los más grandes, que nos habían contado con lujo de detalles las barbaries de aquella mítica semana. Sin embargo, de un momento a otro, el fuerte remezón que estremeció nuestros hogares, y que también lo hizo con nuestros corazones, también sacudió al poco tiempo algunas ilusiones de los más pequeños de la U.</p>
<p><a href="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/televaleburgos.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3922" title="televaleburgos" src="http://www.elaguja.cl/wpbeta/wp-content/subidas/2010/03/televaleburgos.jpg" alt="" width="300" height="271" /></a>Fue triste, sí. Teníamos demasiadas expectativas de todo lo que refería la semana. Sin embargo no actuamos de manera egoísta, habían cosas mucho mas importantes en ese momento de que preocuparse. Fue así, entre frustraciones y otras emociones, que de a poco, y casi por instinto, los mas pequeños y frustrados de la U nos fuimos encontrando por las redes como pequeñas hormiguitas, reuniéndonos en grupitos y así, llegando a conocernos.</p>
<p>A pesar de las adversidades esta semana ha sido maravillosa; y la cúspide de ello fue el día viernes, que después de mucho revoltijo, logró reunirnos a todos y hacernos pasar un día mágico, en que no solo hubieron amistades espontáneas y risas ahogadas, si no también unas ganas increíbles de seguir unidos estos próximos cinco años que nos esperan.</p>
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		<title>SEMANA DE RECITALES</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Mar 2009 19:43:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Zapping]]></category>
		<category><![CDATA[06]]></category>
		<category><![CDATA[chris cornell]]></category>
		<category><![CDATA[IRON MAIDEN]]></category>
		<category><![CDATA[krafwerk]]></category>
		<category><![CDATA[mike patton]]></category>
		<category><![CDATA[pepsi fest]]></category>
		<category><![CDATA[radiohead]]></category>

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		<description><![CDATA[Tres de nuestros reporteros agujones quedaron extasiados con las presentaciones de bandas pulentas que pisaron suelo chileno.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Tres de nuestros reporteros agujones  									quedaron extasiados con las presentaciones  									de bandas pulentas que pisaron suelo  									chileno.</strong></em></p>
<p><em>EL AGUJA, edición Nº 6<br />
30 de Marzo de 2009</em></p>
<p><span style="color: #008000;"><strong>En la tele de Coco</strong></span></p>
<h2><span style="color: #008000;"><strong>Maidenizado</strong></span></h2>
<p>El día 22 era el elegido. Después que la Ró  				me bendijera con una entrada para Iron Maiden, me dispuse a ver  				como llegaría al club hípico. Raúl, uno de mis colegas, me  				prestó ropa para llevarme, ya que él tiene un auto para  				movilizarnos. Así, zarpé con él, junto con otros colegas,  				alrededor de las 2 de la tarde.</p>
<p>Durante el trayecto, conversamos algunas cosillas y de pasada,  				miraba el flujo de metaleros que iban camino al concierto, el  				cual aumentaba mientras nos acercábamos a nuestro destino. Como  				llegamos temprano y teníamos que esperar a otros colegas, nos  				compramos unas cervecitas para pasar el rato.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/telecoco.jpg" alt="" width="211" height="198" />Mientras bajábamos nuestras chelas, escuchando Iron Maiden, el  				lugar en donde nos encontrábamos estacionados comenzaba a  				llenarse de grupos de metaleros, uniformados con poleras negras.  				Es ahí cuando uno de los metaleros nos dice: “Súbanle el volumen  				a la música”.</p>
<p>Entonces, uno de mis colegas le chantó el volumen al máximo y  				los hijos del metal de los alrededores comenzaron a cabecear. De  				esa forma estuvimos webiando un buen rato cuando de repente  				llegaron los pacos a caballo y nos corretearon a lumazo limpio.  				Lo único bueno de toda esa estampida verde, era que anunciaba la  				hora, debíamos ir a Maiden.</p>
<p>Entramos al club hípico algo entonados y comenzamos a buscar a  				unos amigos que estaban dentro. Nunca había entrado al club en  				mi vida y me emocioné al ver un mar negro de metaleros pelucones  				esperando el concierto.</p>
<p>Al llegar lo más cerca que pudimos del escenario, nos juntamos a  				esperar un ratito. En eso, salió el grupo Witchblade a telonear  				a los británicos. Pese a ser teloneros igual prendieron al  				público. Después salió la Hija del Bajista Steve Harris, Lauren,  				a puro dar jugo. Tocó un par de temas y se fue. Lo único que  				llamó la atención fue que le gritaban “la polera” o “en  				pelotas”, por que está harto buena.</p>
<p>Tras los teloneros, los de producción pusieron una mezcolanza de  				temas de rock clásico para rellenar. En eso, ya se hacía sentir  				el apunamiento de gorilas metaleros, y una nube de vapor de  				sudor subía del público. Entre tanto, la marea de hijos de Satán  				me llevaba a lugares insospechados, de hecho, la torre que  				estaba atrás de donde me encontraba, la veía cada vez más cerca.</p>
<p>Pero ya había llegado la hora. Comenzó sonando el tema “Doctor,  				doctor” y ya quedaba la tremenda cagada. Luego comenzaron a  				tocar y el público loco, se manifestaba con puños y patadas  				(como Satán manda).</p>
<p>Incluso a la mitad del concierto, el vocalista de la banda,  				Bruce Dickinson, detuvo el show y se dispuso a retar a la gente.  				Luciendo su clásica chaqueta de mezclilla sin mangas y su  				gorrito flaite (único metalero con el poder para usar weas así y  				no verse delincuente), habló con alevosía en su ingles británico  				que quería despejar la parte de adelante para liberar el área, y  				si la gente se ponía a pelear, ellos se iban del escenario.</p>
<p>Tras la monserga, el show se puso cada vez más weno. Fuegos  				artificiales, un par de Eddies, fondos intercambiables y el  				mismísimo Satán estuvieron presentes en el escenario. También  				Bruce hizo gala de sus cambios de vestimenta como el clásico  				uniforme del “the trooper” o su disfraz místico para “the rime  				of the ancient mariner”.</p>
<p>Tras todo el show, se despidieron y prometieron volver el 2011 a  				Chile. Así comenzó éxodo de 60 mil weones (al menos eso dijo  				Bruce en el escenario) para abandonar el club hípico. Por lo  				mismo, me entretuve buscando a mis colegas que eran mi único  				pasaje de vuelta.</p>
<p>Pero malas noticias, los pasajeros ahora se habían duplicado y  				parecíamos auto de payaso (incluso 2 colegas se fueron en el  				maletero). Y así, el viaje de vuelta no fue muy agradable que  				digamos. Llegué a la casa hecho un esperpento, con una migraña  				de mierda, pero a fin de cuentas a Iron Maiden le perdono  				cualquier weá.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>En la tele de Pelao Cádiz</strong></span></p>
<h2><span style="color: #0000ff;"><strong>Radiohead y los enfermos</strong></span></h2>
<p>Me hicieron mal de ojo. No  					existe otra explicación. Nada explica de mejor forma que  					justo un día antes del concierto que tanto esperas, una  					amigdalitis purulenta ingrese a tu organismo.</p>
<p>Así fue. Desperté con dolor de garganta y decaimiento. Pensé  					en quedarme en la casa, o irme más tarde a la U, pero el  					staff de este medio me estaba esperando para una nueva, y  					amena reunión de pauta. Así que me duché y partí a tomar la  					micro.</p>
<p>La reunión terminó y me puse a hacer hora para mi ayudantía  					de foto. Tomé un libro y me puse a leer. Pasaban las páginas  					y un malestar comenzaba a apoderarse de mí. Mi cabeza se  					calentó en la medida que el resto de mi cuerpo se enfriaba,  					provocándome escalofríos.</p>
<p>Pasó la hora, salí de clases, y luego de una hora a bordo  					del trans*$%&amp;¨!, llegué a mi casa con un poco más de 38º de  					temperatura. Comencé a tomar agua, mucho agua, y a presionar  					una compresa de agua fría sobre mi frente, mientras con la  					otra mano me tiraba aire con una revista. Además me puse  					Mentolathum en los pies, y de repente me tomaba una limonada  					y una que otra pastilla.</p>
<p>Al día siguiente, la fiebre continuaba. La ciencia ya había  					hecho todo lo que podía por mi salud, pero nones. Hasta ese  					minuto, me quedaba fuera del concierto. Pensé en que si esto  					era mal de ojo –no podía ser otra cosa- sólo una persona  					podía salvarme: San Expedito.</p>
<p>Luego de unas tres mil oraciones, la fiebre bajó,  					permitiéndome volver a hacer mi vida normal. Arreglé mis  					cosas y partí a la U para ver un doctor en el SEMDA.</p>
<p>El Médico me revisó. Me dijo que tenía una amigdalitis  					purulenta y que debía irme a mi casa (en Rengo), y visitar  					un policlínico para que me inyectaran Penicilina con  					benzatina. Luego debía guardar reposo, sin nada de frío y  					mucho menos carrete. Yo, obviamente, le desobedecí, y me  					puse a llamar a quienes me acompañarían a ver Radiohead,  					Álvaro “Nórdico” Valenzuela y Rafa, alias “Garrafa”.</p>
<p>Para mi sorpresa, yo no era el único afectado por esta  					maldición: Nórdico estaba en cama, hecho mier…Rafa venía en  					camino junto a unos amigos, uno de ellos tan enfermo como  					yo.</p>
<p>Nos juntamos en Grecia Con Macul y nos fuimos caminando al  					Nacional. Cuando llegamos nos encontramos con una fila  					grosera, así que fuimos a ver si podíamos colarnos en otra  					parte. Al ver frustrado nuestro objetivo nos ubicamos  					cerquita de la esquina de Pedro de Valdivia a esperar que  					las puertas se abrieran.</p>
<p><img class="alignright" src="http://www.elaguja.cl/telecadiz.jpg" alt="" width="240" height="217" />Llegaron las cinco de la tarde y la gente empezó a entrar.  					Nosotros, a la distancia, veíamos como algunos afortunados  					acortaban distancia con la banda de clásicos como Karma  					Police o High &amp; Dry. De repente, llegó un paco y nos dijo  					que por la otra entrada había menos gente, así que nos  					pusimos a correr. Justo llegó Nórdico y se unió a nuestra  					carrera.</p>
<p>Quedamos súper bien ubicados. Ahora sólo era cosa de  					esperar. Llegaron las seis de la tarde y comenzó a tocar  					Casino, una banda chilena. Luego de un par de canciones que  					en mi perra vida había oído, empezaron los teloneros de  					verdad: Krafwerk, un clásico de la música electrónica que  					conquistó al público con su gran sonido y sus apuestas  					visuales shúper, shúper locas. Bacilable, pero freak. Eso  					sí, quiero denunciar públicamente que no tocaron Popcorn, su  					tema más recordado. Para los que no lo cachan, es el de la  					cortina del programa “Tv o no Tv”.</p>
<p>Luego de tanta espera, me dieron ganas de ir al baño. La  					fila era enorme y estaba llena de minas que, como tales, se  					demoraban como tres horas en hacer su gracia. Las luces se  					encendieron y comenzó el concierto. “15 steps” fue el tema  					elegido para abrir la primera noche de la banda en nuestro  					país. Luego vino “Airbag” y yo seguía en la fila.</p>
<p>Estaban tocando “In my mind” cuando pude integrarme al  					concierto que tanto me había costado llegar. El ambiente  					estaba increíble, lleno de gente que alucinaba en medio de  					tanta calidad musical.</p>
<p>Sin duda lo mejor del concierto fue “Karma police”, que todo  					el mundo coreó hasta rabiar; “Idioteque”, donde la mezcla  					entre la iluminación y la música estuvo fenomenal; y  					“Paranoia Android” y “2+2=5” donde rockeamos y saltamos  					hasta sudar.</p>
<p>La sorpresa de la noche fue “Creep”, el Hit de los 90’ que  					la banda no tocaba desde hace ya varios años. Con este tema  					se cerró el primer concierto, que a muchos dejó con gusto a  					poco, a pesar de sus más de dos horas de duración.</p>
<p>Se pagaron las luces, empezó la música envasada y no nos  					quedó otra más que resignarnos a no escuchar éxitos como “Fake  					plastic trees”, “Street spirit” y tantos otros que se  					quedaron fuera. Inmediatamente, los achaques volvieron a  					nuestros organismos. Sí, seguíamos resfriados, pero eso no  					importaba: ya habíamos visto a Radiohead en vivo. Podíamos  					morir en paz.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>En la tele de Ró</strong></span></p>
<h2><span style="color: #ff0000;"><strong>Chris Cornell / Mike Patton: Nostalgia  				freakeada</strong></span></h2>
<p>El Pepsi Fest es la mejor/pero cosa que  				nos podría haber pasado. Es una patada en las bolas a nuestro  				presupuesto, una falta de respeto a nuestra condición de  				estudiantes pobres como ratas&#8230; fuera de ser una oportunidad  				única de toparse con varios baluartes generacionales a la hora  				de escuchar y sentir la música en estos últimos años.</p>
<p>Y paso que me tocó estar uno de los shows del Pepsi que hizo  				desbordar el ex Arena Santiago: El de Chris Cornell con Mike  				Patton.</p>
<p>Yo sabia que la cosa no era tan básicamente espectacular como  				parecía. Ni Patton ni Cornell apelarían a la nostalgia que  				convocaba a casi todos los sub 30 que no paraban de circular por  				ese pasillo oscurísimo que conecta el metro con la explanada del  				parque y la cúpula.</p>
<p>Daba lata tanta polera de Faith No More y tanto motivo grunge en  				la actitud. Mientras uno graba discos con Timbaland (productor  				fan de las maquinitas, los hits de pista de baile y la cosa  				media gangsteril), el otro se gana la vida con gritos guturales  				junto a italianos secos y shuper loggos.</p>
<p>No había por donde, pero igual se pasó bien. Patton con su  				griterío impresiono, capturó atenciones y produjo sensaciones  				desenfrenadas en algunos, y constantes trances reflexivos en  				otros. Como a mi.</p>
<p>No era fácil ni digerible ver a un hueón gritando como loco y  				que buena parte de la audiencia se volviera loca. Con mascara de  				luchador y con la misma simpatía exquizo de viña 91. Mike Patton  				es un ídolo, un grande, un showman haga lo que haga. Grite tanto  				como los histéricos de la reja que lo ven como un dios, o se  				mande una performance a lo cantante italiano de los 50 que mande  				al baño llorando a muchas minas-ya-no-tan-minas que dejaron de  				coquetearle a los tipos para empezar a coquetearle a los  				treinta.<img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/img16.jpg" alt="" width="240" height="217" /></p>
<p>Después de tanta experimentación under, venia la cara maistream  				del asunto. Un tipo que esta como el vino, que tiene mas actitud  				que nunca y que se embala como pocos. Chris Cornell es de los  				hueones que de verdad esta interesado por la gente que lo fue a  				ver. Mide emocionalmente la cantidad de kilómetros que lo  				separan de su casa y todo eso lo vuelca en entrega en este país  				tan lejano y tan amoroso.</p>
<p>Mas de dos horas dándole duro a todas sus etapas como músico  				aburrieron a unos, encantaron a otros y a mi me dejo sin ver  				todo completo. De hecho, me cuentan que termino pasado la 1.30  				con set acústico y toda la hueá. Cáchense.</p>
<p>Ese es un loco que vale las monedas. No te deja con gusto a  				poco, te pasea por la nostalgia, la modernidad y toda esa  				tracalá de hueás que agrupa la nostalgia.<br />
Cornell es un bacán. Lo único que no hay que hacer es invitarlo  				a carretear&#8230; cómo se acabronaría la guitarra ese tipo!</p>
<p>En fin, una noche redonda, aunque me la haya truncado mi vieja  				llegando tempranito a por mi. Filo, en todo caso quienes más  				disfrutaron se fueron solitos, en sus autos, con sus amigos. Ya  				no arrastran la bolsa del pan como lo hacían en esos tiempos. La  				nostalgia tenía que acabar ya que mañana debían ir tempranito a  				trabajar.<span style="color: #ff0000;"><strong><br />
</strong></span></p>
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		<title>TRES VECES CARTAGUA</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2009 17:56:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo 2009]]></category>
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		<description><![CDATA[ Tres niveles... un novato, un ombliguero y un resto a egresar. Sentimientos encontrados con la arena de la mítica playa que recibe las glorias universitarias cada marzo.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Tres niveles&#8230; un  									novato, un ombliguero y un resto a egresar.  									Sentimientos encontrados con la arena de la  									mítica playa que recibe las glorias  									universitarias cada marzo.</em></strong></p>
<p><em>EL AGUJA, edición Nº 5<br />
23 de Marzo de 2009</em></p>
<p><span style="color: #008000;"><strong>En la tele del Rey Lizama</strong></span></p>
<h2><span style="color: #008000;"><strong>Road trippin to Cartagua</strong></span></h2>
<p>It’s Cartagua time. El momento había llegado.  				Todos esos relatos bestiales por parte de los que habían  				asistido alguna vez se harían realidad. Tanto era el entusiasmo  				que el mítico paseo era comparado con Woodstock, y la verdad  				solo me faltó ver a Hendrix tocando el poderoso riff de Voodoo  				Child para sentirme en aquel festival.</p>
<p>Iba rumbo a la Universidad, cuando me encontré con el Señor  				Caneo que me confesó que iría a cargo de los mechones de  				Periodismo. Lo primero que pensé fue: ¡DISTORCIÓN TOTAL! Llegue  				al punto de partida a encontrarme con mis compañeros y empezaron  				las interrogantes… ¿Qué chucha íbamos a tomar? Así partimos al  				Jumbo más cercano y nos dividimos en grupitos pa’ comprar el  				elixir de la vida. Chimbombos, chelas, ron, vodka, coolers y  				hasta melones adornaban nuestro carrito. Estábamos listos para  				zarpar.</p>
<p>La ida en el bus fue la cagá. Todos cantando canciones: clásicos  				de la música, cánticos de fútbol, axé, gritos que delataban  				ciertos amoríos (algunos bastante falsos), incluso nacieron  				exitosos Hits que en algún futuro próximo podrían ser grabados  				por sus creadores, me refiero al exitoso “Dodds Dodds Dodds para  				Dodds”, un hit que ya quisieran danzar los de White Sensation.  				También sonaban las primeras chelas y se comenzaban a ver los  				efectos del alcohol en algunos ilustres personajes que por su  				seguridad no serán mencionados.<img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/telelizama.jpg" alt="" width="211" height="190" /></p>
<p>Al bajarnos del bus me impacté al ver a algunos tambaleándose ya  				que venían chambreados, pero me impacté mas al ver tanto weonaje  				junto. Si mi matemática periodística (bastante mala por cierto)  				no me falla calculé unas 15 mil almas deseosas de alcoholizarse.  				De ahí partimos a ubicarnos en la playa grande de Cartagua,  				abriéndonos paso entre la gente, hasta que por fin nos asentamos  				en un lugar propicio para beber y echar la talla. Destapa el  				chimbombo, abre el melón, sírvete un vodka con juguito, tómate  				al seco la chela, fueron algunas de las acciones q se realizaron  				al instante. Pasó una hora más o menos y se empezaron a notar  				las caras de borrachos, los diálogos sin sentido y weás típicas  				de la ebriedad. Hasta gente gozando en el mar se podía ver,  				algunos con cosas de valor en los bolsillos como celulares,  				otros entraban con su copete, se les caía al océano y puteaban  				desaforadamente, siendo que los culpables eran ellos mismos.</p>
<p>Fue transcurriendo el día y se veía gente derribada en la arena,  				otros estaban dale que suena y los con mas aguante seguían  				empinando el codo como si nada. Como olvidar los inodoros del  				lugar: un par de basureros detrás de un restaurant que expelían  				un olor de mil putas, pero bueno había que botar el alcohol  				procesado en algún lado.</p>
<p>Después de una ardua jornada de vacilón llegó la hora de  				devolverse a Santiago. Lo que nadie imaginó fue que sería tan  				difícil encontrar el bus. Había cientos de buses por todos  				lados, pero ninguno con la patente NB 45 17… bueno si estaba  				pero estaba al final de todos los buses. Y así nos regresábamos  				a Santiago con litros de alcohol en nuestra sangre. Algunos  				optaron por dormir en el viaje y otros pensaron que la mejor  				opción era seguir con el carrete arriba del bus.</p>
<p>Sin duda Cartagua es una experiencia que DEBES vivir año a año.  				Por nada del mundo te lo pierdas, porque si lo haces quedarás  				colgado con cada talla nueva que pase allí. Un consejo: si  				alguna vez sales rey y hay actividades de la FECH en Cartagua no  				las pesques, son una verdadera mierda. Se despide un mechón que  				sobrevivió al alcohol.</p>
<p>Saludos Súbditos.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>En la tele del Pelao Cádiz</strong></span></p>
<h2><span style="color: #0000ff;"><strong>Sobrio. Cien por ciento sobrio.</strong></span></h2>
<p>Es imposible no asociar <em> Cartagua</em> con copete en cantidades monumentales, gente  					muerta en la arena y parejas dando vueltas en la arena.  					Música, guardias, gente recolectando latas, gente vendiendo  					latas, y uno que otro sujeto sobrio hablando de corrido.  					Este año, me tocó ser parte de esa pequeña &#8211; y a veces  					perdedora &#8211; franja de estudiantes.</p>
<p>La razón, muy simple: iba a cargo de un bus y del destino de  					45 personas dispuestas a tomar hasta el dedo chico. Pero  					igual no era pa’ tanto. Podía tomarme sus vituperios pocos,  					pero con moderación. El asunto era no mostrar la hilacha y  					asumir en caso que algo malo ocurriera.</p>
<p>Así que decidimos comprar algo, una cosa poca pa’ capear el  					calor de la playa que inspiró el video clip “Mujeres y  					Cerveza” del grupo Alegría (Es una joya, tienen que puro  					verlo en Youtube). Pero un pequeño problema nos impidió  					concretar la idea: las entradas se agotaron y habían como 30  					estudiantes abajo. Había que hacer algo.</p>
<p>Inmediatamente nos pusimos a telefonear, a llamar a amigos y  					a cuanto sujeto pudiera tener relación con el gremio  					microbusero. Cuando ya estábamos a punto de resignarnos, un  					señor de camisa roja abierta luciendo el pelo en pecho,  					collar de oro y cigarro derby en mano, se acercó a nosotros  					a ofrecernos sus servicios. Me entregó su tarjeta- un  					calendario para ser más exacto- con su teléfono, y al  					reverso la imagen de una chica digna de “La Bomba Aguja”,  					una sección que en algún momento existió en este farandulero  					medio. <img class="alignright" src="http://www.elaguja.cl/telecadiz.jpg" alt="" width="240" height="217" /></p>
<p>No había donde perderse. El precio era bueno, así que  					aceptamos. Y bueno, como no nos daba muy buena espina, uno  					de nosotros tuvo que sacrificar su tiempo y hacerle marca  					personal al señor con pinta de lobbista de café con piernas.  					Ese fui yo.</p>
<p>Impedido de ir al Jumbo, Puerto Cristo, o por último El  					tiempo en la botella, me subí al bus sin ni un centímetro  					cúbico de copete. Fueron dos horas de sed, a ratos capeada  					gentileza de mis compañeros.</p>
<p>Cuando llegamos a la playa, más de la mitad de la gente ya  					estaba ebria. Nos pusimos a observar, pelar y reír hasta que  					la sed no pudo más. Fuimos a la boti a comprar una cosa  					poca, un pack de chelas.</p>
<p>Las horas pasaron y la gente ya se estaba bañando en la  					playa en la que otros orinaban, muchos bailaban y uno que  					otro le aplicaba al popular ponceo. Yo en tanto seguía  					sobrio, tan absurdamente sobrio. Me fui a dar una vuelta  					para ver si me encontraba con mis compañeros de curso.</p>
<p>En el camino, me topé con amigos de Trabajos Voluntarios.  					Ahí pasamos largo rato recordando anécdotas, poniéndonos al  					día y compartiendo nuestra condición, pues casi todos íbamos  					a cargo de buses y estábamos en condiciones de superar  					cualquier acohotest, o como quiera que se escriba.</p>
<p>Llegaron las seis y media de la tarde, y nos empezaron a  					echar de la playa. Y ahí empezó la pega pajera: mover a la  					gente hacia los buses, que estaban infinitamente lejos.</p>
<p>Luego de convencer a un mechón de que no podía quedarse en  					la playa, caminar horas y horas en búsqueda del bus, ubicar  					a la gente, separar a dos archirivales deportivos que casi  					se agarran a combos y de reír del morbo por las parejas que  					en Cartagua se formaron (arde Staff agujón), llegamos a  					nuestro querido y adiado Santiago. Obviamente, unos más  					sobrios que otros.</p>
<p><span style="color: #ff6600;"><strong>En la tele de Gabo</strong></span></p>
<h2><span style="color: #ff6600;"><strong>Con nostalgia y fe</strong></span></h2>
<p>Sí. Fui uno  				de los pocos representantes de 5to en Cartagena. Por supuesto,  				extrañé al grandísimo Rafa bailando “a lo gitano”, al loco  				Juanes cantando todos y cada uno de los hits de los 90` y a las  				siempre recatadas muchachas bebiendo –con esfuerzo- una cerveza  				en lata caliente.</p>
<p>Pero también disfruté viendo la jovialidad de las nuevas  				generaciones; ahora ellos cantan canciones de Camila y de Daddy  				Yankee, se bajan del bus a las 1 de la tarde más ebrios de lo  				que estarían cualquier sábado en la noche y se instalan en la  				playa a disfrutar de su siempre televisada juventud.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/telegabo.jpg" alt="" width="240" height="217" />La verdad, es que antes de comprar el pasaje, pensé: ¿Acaso  				estoy muy viejo para seguir disfrutando de Cartagua all day long?,  				¿o es que subiéndome a ese bus con 4 compañeros más, me  				demuestro que tengo para rato? Bastó llegar a la repleta Playa  				Grande para darme cuenta de que todos merecemos ser parte de la  				Institución que significa Cartagua. Y como yo no me he perdido  				ninguno, este, mi último año, no podía ser la excepción.</p>
<p>Allí está la Chile representada, los jotes más ávidos y los más  				perdedores, los que pelean con los salvavidas porque quieren  				bañarse en la playa, los que pelea con los salvavidas porque  				quieren mearse en la playa…y hasta Jesús, que le bolsea copete a  				toda la Chile, en vez de repetir el milagrito con el mar  				“cartaginense”.</p>
<p>Allí, te puedes perder de tu grupo de amigos, pero encontrarás a  				otras personas que después de 2 vasos serán tus nuevos mejores  				amigos. Allí, la moral del estudiante sube a niveles insólitos,  				y todos se creen capaces de conquistar a la mina más rica de la  				playa. Es en Cartagena donde todos explicitan sin vergüenza todo  				lo que son, donde los damnificados etílicos se tiran sin ninguna  				vergüenza a dormir en la playa, sin que nadie los perturbe y  				donde hasta los que no toman se sienten borrachos de jovialidad.</p>
<p>Por eso, aunque es verdad que ya no iba con el mismo entusiasmo  				con el que me armé hace 5 años atrás, sí sentí más afecto y más  				respeto por lo que muchos consideran el día más glorioso del año  				universitario, que muy probablemente haya sido el último para  				mi. O quizás no…por supuesto, eso sólo lo sabe nuestro amigo  				Jesús.</p>
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		<title>MECHONEADOS PERO DIGNOS</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Mar 2009 16:35:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Zapping]]></category>
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		<description><![CDATA[Nuestros queridos mechones nos cuentan cómo vivieron sus primeros días en la U, y su paso por el mechoneo. Nada hace presagiar que lo hayan pasado mal...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Nuestros  									queridos mechones nos cuentan cómo vivieron  									sus primeros días en la U, y su paso por el  									mechoneo. Nada hace presagiar que lo hayan  									pasado mal&#8230;</strong></em></p>
<p><em>EL AGUJA, edición Nº4<br />
16 de Marzo de  2009</em></p>
<p><span style="color: #008000;"><strong>En la tele de Cata</strong></span></p>
<h2><span style="color: #008000;"><strong>¿Milagros?</strong></span></h2>
<p>Mi primera semana en el ICEI está marcada por una extraña serie de ¿Milagros…?</p>
<p>Paso a explicar: Número uno, el sábado pasado, a esta misma hora, ni siquiera sabía como llegar a la U desde mi casa. Así de mal. Todavía no sé bien como encontré la micro que me llevó la mañana del lunes, pero sí sé que no fue precisamente gracias a la página del Transantiago… De todas formas eso podría haber sido sólo suerte, o una inexplorada faceta de orientación, así que no pesqué.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/cata.jpg" alt="" width="211" height="190" />Número dos, después de la fantástica bienvenida oficial, donde los astros descendieron de las alturas para alumbrar a los pobres mortales. Los queridos compañeros no encontraron nada mejor que saludarnos muy tiernamente, golpeando la puerta y gritando el típico  “¡¡Van a morir!!”.  Y una, adentro, muerta de miedo, por no saber qué mierda te pueden hacer. Con las voces de todos los que alguna vez te dijeron “ten cuidado” resonando en la cabeza… y justo cuando, poco menos te imaginas que estos tipos van a entrar y te van a sacar de un brazo para tirarte cosas de quién sabe qué procedencia… cri cri… no pasa nada. Ya ahí, lo empecé a pensar “mucha suerte para un solo día, mañana moriré”; y de nuevo… cri cri… nada.</p>
<p>Al tercer día, cuando ya nos empezábamos a preguntar “¿…y hasta cuándo nos hacen esperar?”, el llamado “terrible” mechoneo, cayó sobre nuestra cabezas. Lo único que puedo decir de eso, es que ya mi suerte sobre pasaba todos sus limites, porque nada de lo que yo esperaba paso. Nada de chanchos, ni patas de animales, ni terminar saliendo a la calle mostrando lo que uno inteligentemente cubre con poleras largas y pantalones. Si hasta mantequilla de maní nos pusieron, más vip ya es ser PUC.</p>
<p>Lo único que le faltaba a la semana para terminar de coronarse era mínimo un pequeño festejo, y qué salió, buena música, buena compañía, y mucho alcohol.</p>
<p>¿Después de eso, qué quieren que piense?</p>
<p>Tal vez, aunque en realidad lo dudo, por eso, solo tal vez: ¡Dios existe compañeros!</p>
<p>Fin.</p>
<p><span style="color: #0000ff;"><strong>En la tele del Rey Lizama</strong></span></p>
<h2><span style="color: #0000ff;"><strong>Visión Real</strong></span></h2>
<p>El mechoneo es una de esas cosas que puede atormentar tu mente día y noche si no lo has vivido, pero una vez que fuiste sometido a este mítico ritual solo quedan buenos recuerdos, sobre todo si fuiste mechoneado por la gente de Periodismo de la U de Chile.</p>
<p>Todo empezó el lunes 9 de marzo, cuando llegábamos al lugar que nos acogerá durante 5 años (o más si es que tu deporte favorito es la elongación de gónadas). Empezaba a conocer a mis futuros compañeros, a pesar de que ya tenía cierta ventaja de conocer a algunos porque había prestado mi casa para una Junta Mechona. Así, todos cagaditos de miedo, nos preguntábamos ¿Cuándo será el mechoneo?. “¿Cortarán el pelo?” Consultábamos los preocupados por nuestras cultivadas chascas de verano. “Yo no voy a venir” decían los mas fomes.</p>
<p>Hubo una charla en el auditorio donde nos daban la bienvenida. Todo iba bien hasta que llegó la hora de salir. Se escuchaban los gritos de guerra de la gente de segundo cuan ejército de William Wallas, cosa que hacía que nuestros esfínteres dejaran de funcionar. De pronto se oye “¡Que salga Lizama!”, haciendo que mi rostro se desfigurara. Al salir me encuentro con los muchachos de segundo y unos amigables choripanes que esperaban ser devorados.</p>
<p>Como buenos futuros periodistas indagamos la fecha exacta del Día D. Sería el miércoles. Así todos preparamos nuestras peores pilchas para asistir al súper guay día del mechoneo. Empezó el día con una clase de Redacción que nadie pescaba porque se veía deambular a alumnos grandes por los pasillos del ICEI. Si hasta Gugo fue cómplice aplicándonos una prueba de actualidad donde el ministro de Transporte era cualquier pelagato, pero la “blonda novia de Edmundo” era Francoise. Misteriosamente la clase terminó antes de lo presupuestado y la sala fue invadida por personajes como Caneo y unas niñas con hermosos harapos hechos de bolsas de basura, entre otros. La hora había llegado. Junto con Dodds nos entregamos sin mayor resistencia, puesto que no había nada que temer ya que no éramos PUC o alguna cosa por el estilo. Al instante fuimos amarrados de nuestros churrines y llevados como un simple ganado a los pastos. Durante el trayecto recibí harina, pasta de dientes, pintura en la cara y otras cosas para nada terribles. Dimos un paseo por la Facultad donde teníamos que cantar pegajosas tonadas que hasta el mismísimo René de la Vega envidiaría. Finalmente aterrizamos en el Bunker, donde weón que pasaba decía “Lizama!” y me reventaba un huevo en la cabeza. De esta forma empezaron los juegos Yingo, donde tuve que perrear hasta mas no poder y fui elegido democráticamente como Rey Mechón junto a mi buenamoza compañera Paz.</p>
<p><img class="alignright" src="http://www.elaguja.cl/telelizama.jpg" alt="" width="211" height="190" />Todo era buena onda, hasta que se acercó el momento de hacer las chauchas pa’ recuperar las pertenencias. La meta eran 10 lucas. Partí deseando encontrarme con Farkas y así recibir su bendición, pero no fue posible. Lo único que había eran viejas y escolares que al momento de soltar los morlacos se la sacaban olímpicamente con un “no si ya les di a otros niños”. Así después de varias horas de deambular por las calles de Ñuñoa con un calor de mil putas y las patas destrozadas nos devolvimos al ICEI. Allí nuestro monto piñufla fue rechazado y tuvimos que volver a la faena. Un semáforo sería nuestro destino y como buen limpia vidrios empezamos a asaltar a la gente en sus autos, hasta que el reloj de sol marcaba las 16 horas. Nos devolvimos al ICEI esta vez con toda la fe de que seríamos aceptados, pero nada era suficiente. En fin, después de un par de conversaciones con algunas niñas de segundo logramos el objetivo y nuestras queridas pertenencias volvieron.</p>
<p>Si hay algo terrible en el mechoneo es pedir plata, porque puta que cuesta conseguirla. Sin embargo es una experiencia única y muy entretenida, 100% recomendable, porque el resultado final es lo máximo.</p>
<p>Saludos súbditos.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>En la tele de Nicky</strong></span></p>
<h2><span style="color: #ff0000;"><strong>Mi primera semana como mechona</strong></span></h2>
<p>Admito que no estaba tan nerviosa como creí en un comienzo. En parte se debe a que me junté con algunos de mis compañeros días antes de entrar a la U, así que el primer día no fue nada terrorífico. Incluso creí que no podría dormir pensando en cómo serían los demás, qué tanto miedo me darían los profesores e incluso cuan incómodas podrían resultar las sillas, pero no, dormí plácidamente hasta que la alarma de mi celular comenzó a sonar. Esa hermosa melodía que comienza a repetirse día tras día y que poco a poco empieza a ser odiosa e indeseada.<br />
<img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/telenicky.jpg" alt="" width="211" height="190" /><br />
El cambio en cuando a locomoción y distancia, fue brusco. Pasé de un furgón escolar cómodo y calentito a una micro con personas malhumoradas o en su defecto, inexpresivas. No los culpo, definitivamente el Transantiago termina siendo aún peor que ver SQP en verano.</p>
<p>Lo mejor de los primeros días eran nuestras tenidas con ese toque “old school” tan rancio y vergonzoso que no podíamos evitar hasta que el anhelado día del mechoneo llegara. No era que amara la idea de ser bañada en un sinfín de exquisiteces podridas, pero prefería que fuera rápido y ojalá sin animales incluidos.</p>
<p>Debo agradecer a mis compañeros de 2do por ser tan delicados y pelolais al momento de planear nuestro mechoneo ¿Quién más puede decir que tuvo mantequilla de maní en su cabeza? Por supuesto ahora soy la envidia de mis amigas y claro está que nunca más miraré aquella delicia con los mismos ojos.</p>
<p>Pero definitivamente lo mejor de esta primera semana fueron las conversaciones en el pasto, las presentaciones en las que nadie sabía qué decir, nuestras caras atemorizadas durante el mechoneo y el ambiente grato que se respira incluso dentro del baño de mujeres. ¿Arrepentida de estar en la Chile estudiando una carrera “poco rentable” como decía el boletín mechón? Ni en lo más mínimo.</p>
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		<title>ZAPPING: MI PRIMER DÍA EN LA U</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 00:34:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Aguja</dc:creator>
				<category><![CDATA[Archivo 2009]]></category>
		<category><![CDATA[Zapping]]></category>
		<category><![CDATA[edicion 03]]></category>
		<category><![CDATA[mechoneo]]></category>
		<category><![CDATA[mechones]]></category>

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		<description><![CDATA[Generalmente las primeras veces siempre se recuerdan de una manera especial. Tres individuos nos cuentan sus experiencias cuando se estrenaron como mechones en sus respectivas vidas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em> Generalmente las primeras veces siempre se recuerdan de una manera especial. Tres individuos nos cuentan sus experiencias cuando se estrenaron como mechones en sus respectivas vidas.</em></strong></p>
<p><em>EL AGUJA, Edición nº 3<br />
9 de Marzo de 2009</em></p>
<p><span style="color: #008000;"><strong>En la tele de Aníbal Toro</strong></span></p>
<h2><span style="color: #008000;">Un mechoneo &#8220;excesivamente&#8221; diferente</span></h2>
<p>Aún recuerdo ese momento donde entraría a mi primer día en la Universidad. Y no por lo traumática de la experiencia, sino por el gran contraste que ví entre lo que esperaba y lo que pasó aquellos días.<br />
<img class="alignright" src="http://www.elaguja.cl/teleanibal.jpg" alt="" width="211" height="198" /><br />
Ya el día de la Matrícula fue el presagio. Después de todo el proceso, los cabros de segundo me invitan a ir a un lienzo que tenían puesto en el Hall. Ya&#8230; ¿Y? La sorpresa era que tenía que pintarme las manos y dejarlas marcadas en el lienzo. ¡¿Quéee?! Es ahí donde piensas: ¿Y pa&#8217; esto entré a la Chile? Bueno, entre que te jodieran la ropa, el pelo y la dignidad, y que te pinten las manos&#8230; no es tan malo después de todo.</p>
<p>La primera semana de clases sucedió lo que se veía venir. En vez de un mechoneo típico, con huevos, harina, vinagre, ropa rota y olores fétidos, se hicieron competencias, alianzas, al más puro estilo colegio en aniversario. Es ahí cuando tu imagen de primeros días de Universidad se te derrumba. Uno que iba preparado pa ser faenado por sus compañeros de segundo&#8230; y al final, terminaste jugando a la pelota, a tirar la cuerda o a cualquiera de esas pruebas “súper locas” que se te ocurren para ocasiones como ésas. Insisto, igual buena onda que no te hagan las mismas barbaridades que el resto. Pero, ¿Tenemos que irnos al otro extremo?</p>
<p>Este año vi las actividades que le esperaban a los mechones 2009 en mi Facultad, y se intensifica el mensaje: Una semana de juegos para que se conozcan y se “integren” con los cabros más grandes. Padrinos, alianzas, pruebas más osadas, como misiones imposibles (y créanme que hay que tener perso para hacerlas), etcétera. Pero sigue siendo la misma esencia: Un mechoneo excesivamente diferente a lo que ves en otros lados. Ves la tele y piensas: “A mí no me hicieron eso, y estoy en la Chile”. Es ahí donde le encuentras razón a tus amigos de otras facultades, cuando te dicen que FEN es como la PUC. No andan tan perdidos, cabros.</p>
<p><span style="color: #000080;"><strong>En la tele de Chikocl Garrido</strong></span></p>
<h2><span style="color: #000080;"><strong>Solamente una vez</strong></span></h2>
<p>Aún recuerdo ese momento donde entraría a mi primer día en la Universidad. Y no por lo traumática de la experiencia, sino por el gran contraste que ví entre lo que esperaba y lo que pasó aquellos días.</p>
<p><img class="alignleft" src="http://www.elaguja.cl/img15.jpg" alt="" width="240" height="217" />Ya el día de la Matrícula fue el presagio. Después de todo el proceso, los cabros de segundo me invitan a ir a un lienzo que tenían puesto en el Hall. Ya&#8230; ¿Y? La sorpresa era que tenía que pintarme las manos y dejarlas marcadas en el lienzo. ¡¿Quéee?! Es ahí donde piensas: ¿Y pa&#8217; esto entré a la Chile? Bueno, entre que te jodieran la ropa, el pelo y la dignidad, y que te pinten las manos&#8230; no es tan malo después de todo.</p>
<p>La primera semana de clases sucedió lo que se veía venir. En vez de un mechoneo típico, con huevos, harina, vinagre, ropa rota y olores fétidos, se hicieron competencias, alianzas, al más puro estilo colegio en aniversario. Es ahí cuando tu imagen de primeros días de Universidad se te derrumba. Uno que iba preparado pa ser faenado por sus compañeros de segundo&#8230; y al final, terminaste jugando a la pelota, a tirar la cuerda o a cualquiera de esas pruebas “súper locas” que se te ocurren para ocasiones como ésas. Insisto, igual buena onda que no te hagan las mismas barbaridades que el resto. Pero, ¿Tenemos que irnos al otro extremo?</p>
<p>Este año vi las actividades que le esperaban a los mechones 2009 en mi Facultad, y se intensifica el mensaje: Una semana de juegos para que se conozcan y se “integren” con los cabros más grandes. Padrinos, alianzas, pruebas más osadas, como misiones imposibles (y créanme que hay que tener perso para hacerlas), etcétera. Pero sigue siendo la misma esencia: Un mechoneo excesivamente diferente a lo que ves en otros lados. Ves la tele y piensas: “A mí no me hicieron eso, y estoy en la Chile”. Es ahí donde le encuentras razón a tus amigos de otras facultades, cuando te dicen que FEN es como la PUC. No andan tan perdidos, cabros.</p>
<p><span style="color: #ff0000;"><strong>En la tele de Coco Chamorro</strong></span></p>
<h2><span style="color: #ff0000;"><strong>Salvado por la caña</strong></span></h2>
<p>Si es tú primera vez en la universidad, de partida te digo que no duele. Es más, te acostumbras bastante rápido a la vida universitaria.</p>
<p>Cuando me tocó asistir un lunes al instituto de la comunicación e imagen (ICEI), estaba con los nervios hechos mierda. No suelo ser alguien que se integre a lugares y eso se debe a mi naturaleza desconfiada. La suerte es que todos estaban igual de cagados que yo, y como si se tratase de un comunismo de personalidad, todos éramos iguales.</p>
<p><img class="alignright" src="http://www.elaguja.cl/telecoco.jpg" alt="" width="211" height="198" />Ese día llegué y como no cachaba bien la entrada a la facultad, me di la vuelta weona por Ignacio Carrera Pinto, es decir, entré por la facultad de Sociales (esa que me gusta tanto). El pequeño detalle es que me bajé en Grecia con Macul.</p>
<p>Igualmente, tras la caminata, llegué ultra sicoseado a la facultad. No por nada investigué antes y leí por algunos sitios que nuestra ropa sería brutalmente dañada en su integridad (para que hablar del pelo), así que fui con la peor ropa que tenía. Además, me aseguré de contactar uno que otro compañero antes de entrar, eso sin duda te puede salvar algo al momento de presentarte (aunque la gente que conozcas al principio no necesariamente llegará a ser de tus amigos a fin de año, es relativo).</p>
<p>La cosa es que llegué y nos encontrábamos todos los mechones afuera, como ganado esperando ser faenado. Intercambié un par de palabras con algunos de los que estaban allí y se notaba que todos estaban igual, más perdidos que la chucha. Tras ese interludio, nos llevaron hacia el auditorio, donde supuestamente nos darían la bienvenida.</p>
<p>Obviamente uno va siempre a la defensiva y era sensato hacerlo, pero tan solo fue una simple charla. Me senté en el auditorio y pude divisar a los amos y señores del ICEI, con la jefa suprema del instituto al mando, doña Faride Zerán. Allí nos dieron una charla soltándonos todo el bla bla de que somos la mejor escuela de periodismo del país. Ante eso, solamente escuché lo que dijeron y luego nos retiramos.</p>
<p>A la salida, raudo y veloz pensé: “Aquí nos cagan”, ya que a las afueras del auditorio estábamos demasiado expuestos. Pero nada, solamente unas mesitas con las súper carpetitas del ICEI. Tras eso, fui a ver los horarios y esas cosas, para luego irme sin más a dormir a mi casa. A fin de cuentas, el primer día fue cero aporte, pero mi vida en la u recién comenzaba.</p>
<p>Luego intentaron mechonearnos, pero eran como 5 contra 50, lo cual era algo estúpido. Después de eso fuimos a Cartagena, lo pasé la raja, tanto que terminé ultra borracho (de hecho pedí que pararan el bus llegando a Santiago para poder ir a mear). La cosa es que llegué a mí casa (no sé como llegué) y me acosté de una. Al despertar, con un hacha vikinga metida en mi cabeza, me conecté alrededor de las 5 de la tarde al MSN. Para mí sorpresa, un compañero me habla: “WEÓN, NOS MECHONEARON HOY”, yo simplemente miré al cielo (bueno, al techo de mí casa) y dije: “Gracias santa resaca por favor concedido&#8221;.</p>
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