El Aguja vio la luz en 2003. Un trabajo de castellano para el 1º medio D del Colegio Alicante de Maipú les pedía a los educandos a crear un diario. Ahí nació el número cero del pasquín, cuyo nombre debía a que “Siempre una se mete en todas”. El concepto estaba listo, y los padres agujones agarraron unas cuantas hojas tamaño carta y con lápices scritpo se dedicaron a hacer el trabajo. Los mandados eran Dan Aránguiz, Ricardo Flores, Javier Ulloa, Jonathan Valenzuela y Chikocl Garrido, quienes tras hacer la tarea a última hora y con gran poder de improvisación lograron sacarse un 7.
El Aguja colegial
No fue hasta el 11 de agosto del 2004, un año después, cuando apareció El Aguja que todos conocen. Ese papel de segunda mano, doblado y

Titular del 1º Aguja (11/08/2004)
con las copuchas del curso. La motivación fue más que nada poder derrochar las toneladas de ocio y chismoseo del editor Chikocl. Las pirámides invertidas se fueron a la cresta, los dibujos piñuflas ilustraban la vida cotidiana del Segundo D, y los titulares ultra-coloquiales hicieron del Aguja un medio muy demandado, que incluso tuvo jornadas que hubo dos ediciones diarias, gracias a las posibilidades que otorgaba la jornada escolar completa. Pero la aventura duraría poco, ya que a los dos meses las ediciones se suspendieron hasta nuevo aviso sin grandes motivos.
En 2005 El Aguja vuelve en gloria y majestad a chismosear. Esta vez, trajo de la mano su edición en internet, hecho en un computador penca, y con diseño muy primitivo (por no decir pal’ pico). Historias chistosas y los cuarteos del doctor Ojímetro apoyaban la edición de papel que circulaba en la sala de clases. El color naranjo del fondo de página contrastaba con toda una gama de colores chillones que entregaban las breves notitas que iban acompañadas de publicidad de marcas ficticias para agarrar para el hueveo al pastel de turno. Pero a pesar del entusiasmo, su circulación también tuvo sus intermitencias y volvió a desaparecer avanzado ese año.
Cuarto medio era la última posibilidad para que El Aguja pudiera mantener su hegemonía en el curso, y volvió a arremeter durando un poco más, pero no pudo resistir la paja desidia de su editor. Sin nadie que chioteara, El Aguja del Alicante publicó su último número el 12 de abril de 2006 sin volver jamás a las manos de los alicantinos.
Silencio y resurrección

Titular del día de la toma de Casa Central en 2008
Durante 2007 existió tan sólo un número de El Aguja que jamás fue publicado. Estudiando ingeniería en la UTEM no existía el ambiente sabroso donde se pudiese afianzar un medio como éste, por lo tanto, el silencio se mantuvo de manera implacable hasta 2008. La escuela de periodismo de la Universidad de Chile no tenía ningún medio que hablara de su quehacer. Lo último fue como un ají en el poto para el editor ya que no entendía cómo la escuela de periodismo de la Chile no tuviese ningún medio escrito comunitario, y decidió lanzarse a los leones haciendo El Aguja del ICEI, pasquín amarillista que tuvo rápida recepción y muy buen feedback.
Dada la sensación que El Aguja causó en los mechones del 2008, el público demandó a que se cubrieran informaciones de más cursos, y que
terminó con la incorporación de Coco Chamorro y Vania Burton al staff. El trío mechón cumplía día a día con el deber de aportar sus noticias que iban en la edición internet diaria.
En el contexto de la firma de la Iniciativa Bicentenario y las movilizaciones estudiantiles nacionales de mediados de ese año, El Aguja asumió con hidalguía su desafío más importante: llevar las informaciones frescas del movimiento. Estuvo en la toma de casa central, del campus e incluso impulsó la Educatón, evento que contó con la participación de 22.500 personas en todo Santiago quienes mediante sus firmas validaron el
petitorio que estaba vigente en esas movilizaciones.
Además, fue el boom del boletín televisivo, llamado Boletín Agujón , cuya dirección corrió por cuenta de Coco Chamorro. Fue el inicio del germen de AgujaTV que hoy está vigente. Dadas las necesidades y la creciente lectoría que estaba teniendo El Aguja, fue necesario invertir en un dominio .cl propio, y en una volá shúper loca, el egresado de la Facso Álvaro Pozo (director de revista Macondo) nos donó un hosting en reconocimietno a nuestro trabajo.
Buscando el buen camino…
Entre el declive de las movilizaciones, el inicio del palpiquismo y los penqueos desde el tercer piso por tirar tallas brígidas con cabros del instituto y sacarle la lengua a la ética periodística, El Aguja tuvo la necesidad de pensar qué sería del pasquín una vez que el boom tuviera su descenso en el segundo semestre. Por eso, se pensó en reformular por completo la página, tomando un sistema de gestión de artículos que se picó a La Tercera y que fue un desastre. Es el período que se conoce como la Época Oscura del medio, que duró hasta septiembre, cuando nos forzamos a volver a lo natural, con nuestros cuadritos chillones para poder dar la noticia de la renuncia de Juan Pablo Cárdenas a la dirección de la escuela de periodismo. Sin embargo, fue para mejor.

Logo de El Aguja en la época oscura
En la búsqueda de otra forma de satisfacer la demanda de nuevo periodismo y periodismo agujón, al finalizar el año se intentó hacer un remix entre el concepto de revista virtual y el pasquín copuchento. Un proceso de prueba que duró hasta fin de año, que necesitó un replanteamiento durante el verano, y ajustes que finalmente derivaron en la Revista Virtual, para quienes gustan de los artículos con harta mayo de nuestros redactores, y el Boletín Tradicional, que era El Aguja de todos los tiempos que se negaba a morir.
El año de la consolidación

Nuestra "a" es reconocida más allá de Gómez Millas
2009 en el calendario y El Aguja lograba otro hito: romper con la maldición de los medios mechones, que morían en el intento antes de pasar el primer año. La nueva etapa del medio contempló la integración al equipo de un selecto grupo de mechones y gente de varios cursos del ICEI, además de otras facultades. La revista logró posicionarse con un régimen de trabajo semanal, y desde marzo ha mantenido su publicación ininterrumpidamente cada semana.
La nueva organización agujona, que adquirió un nivel mas bien institucional naranjista (ni muy rojo, ni muy amarilo) , procurando no dejar de lado el jugo, la mayo y otros conceptos que supo inculcar en la cultura iceiana, permitió mirar mas allá de los límites de Juan Gómez Millas y logró grandes asociaciones como la que existe con Wikisociales, y además hacer una base de corresponsalía en el Campus Andrés Bello, lo que nos permitió estar siempre cerca de los acontecimientos que ocurrieron, por ejemplo, en la toma de Derecho y otras cosas. Gracias a ese esfuerzo, hoy no sólo en el ICEI somos leídos, sino que también en Sociales, Filosofía, Fen, Fau, Derecho, Ingeniería y gente que no es de la universidad. Además, se pudo ampliar el espectro de temáticas que El Aguja cubría, saliendo así del copuchenteo y elevando paulatinamente la calidad de sus publicaciones y temas tratados, lo cual se reconoce que es complicado, ya que de cierta forma siempre se desea volver a los orígenes en ciertos momentos.
Además, El Aguja ha tenido la posibilidad de interactuar con otros soportes como la radio por streaming, y la apuesta audiovisual de AgujaTv que pretende realizar televisión bizarra, más bien para amenizar a nuestro público, conjugando eso con la pega periodística. Son ambos, proyectos que están en pañales aún, pero que el equipo confía en llevarlos a cabo con excelencia cuando sea pertinente.

Las aventuras del Perdedor han sido el ícono del impulso de AgujaTV
Ahora El Aguja está cumpliendo cinco años, y no se puede aún dar explicación precisa al fenómeno que ha ocurrido con este medio. De pasar a un papel piñufla, doblado y con chismes; a ser un medio que quiere posicionarse en el contexto de la convergencia de los medios digitales de cara a los nuevos desafíos que ligan al periodismo y las nuevas tecnologías. Pero no se puede dejar de acotar: siempre que existan historias para contar y que sean para el júbilo del público, exista la mayo y las ganas, El Aguja tendrá su existencia asegurada. Es que esta bola de nieve ya no puede detenerse.


Todo el aguante cabros, felicidades!
…se viene esa animación yajuuuu