Aunque muchas veces no lo queramos reconocer, en ciertos pasajes de nuestra vida más de alguien nos ha pasado gato por liebre. Solemos pecar de ingenuos y caer en estupideces baratas que, con el tiempo, nos damos cuenta que solo fueron trampas para distraernos de alguna situación que no deberíamos presenciar.
¿Quién no creyó en el viejito Pascuero, el conejo de pascua o el ratón de los dientes? Seguramente usted cuando chico añoraba que se la callera un diente para guardarlo bajo la almohada y al otro día sacar feliz su billete de quinientos pesos que, mágicamente, apareció porque un guaren colilarga y burgués, le interesan más los dientes que la plata.
Pero sabe qué, todo eso era mentira. Sus padres eran quienes escondían los billetes de Pedro de Valdivia mientras dormía; sus tíos eran quienes ponían los regalos bajo el arbolito mientras se iba adar una puta vuelta a la manzana; LOS CONEJOS JAMÁS HAN PUESTO NI PONDRÁN HUEVOS (y mucho menos de chocolate).
Lo siento si le destruí su maravilloso mundo de colores, pero es la verdad. Y dese cuenta que desde chiquititos nos impusieron mentiras por sobre la verdad, y por eso al momento de crecer, nos volvemos personas inseguras de lo que hacen o quieren hacer, provocando así, que muchos terminen creyendo en lo primero que se topan (preferentemente políticos de buena “facha”).
Pero alejándose de este discurso medio crítico con tintes paternalistas, hay que decir que aun rondan por ahí un gran número de creencias (no religiosas porsiaca) que tienen un origen hermoso y desconocido. Nadie sabe porqué están ahí, tal como las luces divinas, solo están y no ameritan explicación alguna… pero puta que son hueonas. He aquí algunas.
Cuidado con las momias
En uno de esos paseos de ocio culturales que acostumbro hacer, me dirigí hasta el famoso museo dehistori
a natural ubicado en la Quinta normal. Justamente estaba la farandulizada exposición “Panubis” (que no es la versión flaite de Anubis), donde se encontraban dos momias del antiguo Egipto.
Feliz de la vida me dirigía con mi camarita amiga para sacarme una foto con las momias, cuando en la entrada de la expo aparece el cartel “Prohibido tomar fotos o grabar porque daña a las momias”. Creo que es completamente razonable que el flash deteriore a las momias, pero si grabar también lo produjese ¿Por qué chucha todos los canales tuvieron en sus noticieros imágenes de estas? Nadie supo contestar.
Lo más curioso es que no me perdí de mucho porque todos los sarcófagos estaban cerrados.
No, con ese NO
Si alguna vez el ataque fue contra los zurdos para que aprendiesen a escribir con la derecha, después fue para el lápiz rojo. Es que este inocente utensilio era uno de los más odiados por mamás y profesoras.
¿Por qué escribir con lápiz rojo es mala educación? ¿O sea que si un niñito que por equivocación escribió su nombre con un tinta roja en la prueba reprobaba? Vayas a saber uno, pero teorías hay muchas.
Desde decir que es un asunto que tiene que ver con la Iglesia (para los más conservadores), pasando por los que dicen que eso está escrito en el manual de Carreño, hasta los más revolucionarios que dicen que eso fue obra de las reglas que, en tiempo de dictadura, se les exigía a los colegios, ya que el rojo proclamaba el comunismo.
Lo cierto es que es una verdadera pelotudes, aun así existen hasta foros dedicados al tema (http://www.universitarios.cl/universidades/auditorio/3194-por-que-escribir-con-lapiz-rojo-es-mala-educacion.html)
Dentro del baúl de la abuela siempre se encuentran muchos secretillos para sanar el dolor. Siempre que alguien se enferma, la abuela prepara su agüita de hierba, sus sopitas locas o uno que otro invento que, milagrosamente, tienen efectivos resultados.
Pero como siempre hay una oveja negra en las familias, en la de los remedios de abuelita no podía faltar.
Sí, porque si alguna vez usted querido lector se saca la chucha y se hace una herida más o menos cotota, despreocúpese si no anda con su botiquín de primeros auxilios, porque la abuelita agujona le recomienda que la desinfecte con su propia orina.
En una de esas esto puede ser verdad, quizás si funcione pero ¿usted le aplicaría un pichicito a una yayita que se haya hecho? O peor aun ¿le pediría a quien anda con usted que le convide un poco de su orina para desinfectarse? Mejor ande con su povidona loca cuando salga, que aunque sus amigos(as) se rían y lo traten de ñoño, cuando ellos la necesiten usted podrá reírse en sus caras.
Creencias que se van destruyendo con el tiempo, creencias ridículas que no tienen mayor relevancia en nuestras vidas pero aun así la gente las respeta. Es entendible si son prácticas provenientes de una religión, pero cuando no existen fundamentos de peso terminan siendo algo tan vacío que da como para escribir una columna que bordea los cinco mil caracteres.


