CUAL SI FUERAN LOS SUPERCAMPEONES

CUAL SI FUERAN LOS SUPERCAMPEONES

Para qué estamos con cosas, si el argumento de la película es bastante trillado: prisioneros de guerra de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, con toda la parafernalia que eso significa. Y película gringa para peor, mientras más épica y llorona, mayor éxito tendrá en el público.

Pero lo que pasa con “Escape a la Victoria” (Victory, 1981) escapa (y valga esa redundancia), hasta cierto punto, de esta lógica épica. Claro, Sylvester Stallone y Michale Caine, dos hollywoodenses por definición, son los protagonistas principales del filme, pero hay otros varios que se roban la película. O, en rigor, son el leit motiv con que se arma la trama: un grupo de destacados (¡!) futbolistas profesionales, que son actores secundarios y parte del equipo aliado.

Hablamos de un Pelé, de un Osvaldo Ardiles, de un Bobby Moore, entre muchos otros: peloteros que la rompieron en su minuto, y que ahora juegan para hacer más creíble la película, como miembros del equipo de los prisioneros, que se enfrentan a sus nazísticos guardias para despistarlos mientras otros prisioneros de guerra, menos dotados con la de 32 cascos en los pies, se mandan las partes creando una ruta para escapar.

Y por supuesto, en el primer tiempo del juego del siglo (¿por qué diablos todos estos partidos grandes y lindos serán juegos del siglo? ¡Oh, Cehrón, ilumínanos con tu pequeño cirio y tus dos bolitas!) los arios le aplican a los golpes y las faltas para mantener a raya a los internos, lesionando a buena parte del equipo y mandándosela a guardar a Stallone unas cuantas veces.

Pero en el segundo, son los presos los que se descharchetan, sacando a relucir el jogo bonito y mandándose algunas magias en la cancha que llevan a los aliados a la victoria final. Y partiendo con mucha, muchísima desventaja.,cual si fueran los Supercampeones. Notable, hay que decirlo, la secuencia final, tanto por la categoría de la jugada como por el supuesto “contexto” en que se está desarrollando.

En fin, la película no es un éxito de taquilla en sí, ni algo que merezca un Oscar -mal que mal, están metido “Sly”-. Lo que sí gusta, y harto, es que se le da una gran importancia al deporte rey, tanto en el guión como en lo que se juega. La recomiendo por eso: por la posibilidad de ver a Pelé haciendo de las suyas, pero celebrando con madurez y no con saltitos de dudoso gusto. Porque eso de guardias contra prisioneros, como veremos la próxima semana, es algo bastante trillado…

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el resumen formal dice que soy estudiante de noveno semestre de periodismo en la universidad de chile, licenciado en comunicación social, y con un paso como estudiante de intercambio académico en los estados juntos en el primer semestre; además, colaboro con la cooperativa, en lo que sea necesario. si hablamos de lo personal, soy un gran deportista mental, proyecto de melómano sin vías de cumplirse, con poco que decir y mucho que compartir.