DOS GRANDES POTENCIAS DE SUDAMÉRICA

DOS GRANDES POTENCIAS DE SUDAMÉRICA

Nuestra gran América Latina está, a grandes rasgos, divida en dos tipos de izquierdas lideradas a su vez por dos grandes potencias que juntas, le están dando más de un dolor de cabeza a Estados Unidos.

Por un lado está la Venezuela de Hugo Chávez, liderando junto a Cuba, una izquierda radical, antiestadounidense y populista, seguido por países como Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Por otro, está el Brasil de Lula da Silva que lidera un grupo de países (Chile y Paraguay por ejemplo) que se caracterizan por llevar una izquierda mas moderna, adaptada al modelo neoliberal, estable y moderada políticamente.

De esta forma Chávez y Lula vendrían siendo dos hombres de gran influencia política en nuestro continente y en el mundo debido a que sus países se han posicionado como dos grandes potencias económicas y políticas.

Por un lado, las empresas multinacionales de Brasil han logrado penetrar fuertemente en las economías del continente (Petrobras, minera Vale, banco Itaú, inversiones en soja y etanol, la mítica cerveza argentina Quilmes fue comprada por capitales Brasileños). En pocas palabras, Brasil esta generando su propio imperio.

Manifestando su gran influencia, Lula también lideró la misión de Paz en Haití y no tiene problema en apoyar el programa nuclear de Irán afirmando: “Para tener autoridad moral para exigir a otros países [que no tengan armas nucleares], estos países deberían abandonarlas ellos mismos”, haciendo referencia claramente a Estados Unidos. De esta forma Brasil aspira a ser miembro permanente del consejo de Seguridad de la ONU y de Fondo Monetario Internacional.

Por otro lado Venezuela se está convirtiendo lentamente, en el proveedor mas importante de petróleo del continente  para Estados Unidos. Esto debido a que las reservas de USA reservas se agotarán en los próximos 10 años y por tanto, depende fuertemente de la exportación extranjeraza. Los principales abastecedores de Estados Unidos son primero, Canadá donde es cada vez más costoso extraerlo; el segundo es Arabia Saudita que, por encontrarse fuera del continente, no lo analizaremos; el tercero es México donde las reservas de crudo se agotan y que ya para el 2020 su consumo interno superará la producción para exportar, y el cuarto es Venezuela que posee la segunda reserva mas grande de petróleo del mundo, sumándole sus bajos costos de producción, y por tanto un precio bastante razonable por barril; y su cercanía geográfica. Así, todo apunta a que Estados Unidos se verá fuertemente dependiente de la nación gobernada por Chávez.

Pese a que existen contradicciones entre las izquierdas de Luiz Inácio y Hugo, ambos lideres se han preocupado de mantener una imagen de fraternidad entre ellos (Brasil apoya la adhesión de Venezuela al MERCOSUR, pese a las acusaciones a Chávez de autoritario).

En este marco es que crearon la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) que reúne a 12 países (incluyendo a Chile) que tiene sede en Brasilia. Este proyecto de integración busca sustituir a la OEA que tiene su sede en Washington, un claro gesto de independencia frente al poder que tiene USA frente a Sudamérica. Un gesto concreto fue la oposición de Brasil (a través de la UNASUR) a la instalación de bases militares estadounidenses en Colombia; o la denuncia de la reactivación de la IV flota marina estadounidense para patrullar a América del Sur; o la pacificación de las tensiones entre Ecuador y Colombia a través de este organismo.

Si Brasil logra acceder al FMI y al Consejo de Seguridad de la ONU de manera permanente, y cuando deje de depender de las importaciones de petróleo de Canada y Mexico pasando a depender de forma mucho mas urgente de Venezuela, Estados Unidos se verá en un problema, pues, como hemos visto, ambas naciones están adquiriendo progresivamente un gran poder. Y a esto se le suma que ambas se han unido estratégicamente para, justamente restar la influencia de Estados Unidos en Latinoamérica

Artículo basado en “La clave está en Caracas” de Federico Bernal y “Brasil se potencia” por Lamia Oualalou. Le monde Diplomatique, número 104, Editorial Aún creemos en los Sueños

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