Esto ya huele a podrido. No es que el aire esté pesadito por culpa del plátano oriental y sus pelusas (y se le podrían agregar los peos de políticas hediondas en el contexto de las elecciones de la Fech), sino que el aire lacrimógeno, ahora más que nunca, se hace más presente en tierras que supuestamente gozan de esa olvidada “autonomía universitaria”.
El viernes, la ingrata presencia policial maletera aguó el carrete del San Viernes. No sólo eso, la constante guerra kapuchas v/s pacos consiguió poner en riesgo una vez más la integridad de la comunidad. Si bien, esto no es novedoso, ya que personaje del kapucha (nos guste o no), es parte del ecosistema gomezmillano, el paco no lo es.
Se ha dado una constante desde hace un tiempo, en que carabineros irrumpen en las dependencias del campus correteando a los estudiantes que se encuentran en los pastos, además de los que se enfrentan con las fuerzas policiales.
Si bien, la acción policial se desata ante la acción de los kapuchas, siendo ellos los objetivos del procedimiento de fuerzas especiales de carabineros, esta forma de operar de los uniformado es desmedida. Quienes se encuentran en el campus, además del peligro del enfrentamiento entre grupos que seguirán dando peleas, se ven expuestos a que carabineros ejecute acciones en contra de compañeros que no tienen relación con los combates que se dan alrededor del campus (y ahora… dentro de él).
La acción descriteriada de la fuerza policial, quienes atacan por igual a la masa de jóvenes presentes, aún cuando no están involucrados en los enfrentamientos y que se ve evidenciada en el uso de gases lacrimógenos y guanacos sin discresión; y la violación de la autonomía universitaria, no deja otra opción que repudiar el actuar policial y la actitud pasiva de las distintas autoridades del campus ante este inusual fenómeno.
También, no es menor apelar que nuestros compañeros que tienen ideales combativos respeten la convivencia universitaria de sus pares. Nadie les dice que no combatan, pero también deben ser criteriosos en sus formas de proceder, con el objetivo de no poner en riesgo a los demás estudiantes, académicos y funcionarios, en pos de ser consecuentes con las condiciones igualitarias de vida universitaria que ellos pregonan.
