El 1 de Abril de 1991 Jaime Guzmán Errázuriz moría asesinado por frentistas del FMPR manifestando el descontento por la oposición de Guzmán a aprobar el indulto a los casos de terrorismo durante el gobierno de Pinochet. El llamado “cerebro gris de la moneda” durante la dictadura ascendería a la figura civil mas mítica de la derecha.
19 años después, los hijos del matrimonio convenido entre los Chicago Boys y el gremialismo hacían su entrada nuevamente en la moneda, afortunadamente en un país distinto del momento donde se sentaron las bases del neoliberalismo en Chile, donde el poder civil de la derecha fue más trascendente que el militar.
Ese poder civil fue el que a fin de cuentas, llevó a cabo la transformación del sistema político y económico de la crisis estructural que terminaría en el golpe de 1973, abalado por el cheque en blanco de Pinochet y el aparato de matonaje para establecer una institucionalidad que asegurara que nunca mas “el famoso cáncer marxista” lograra llegar a la moneda.
Pero Guzmán no apareció de la nada, sino que durante su carrera universitaria a mediados de los 60 gestaría el movimiento político del gremialismo, en oposición a la politización partidista de la época, llegando hasta la presidencia del centro de alumnos de derecho de la UC en 1969.
Su finalidad era luchar contra la monopolización ideológica de la universidad y el gobierno, tratando de asegurar la libertad del individuo y el pluralismo. Nada nuevo bajo el sol, pero pluralismo y libertad entendidos como rechazo al gobierno demócrata cristiano y posteriormente a la Unidad Popular, donde ya ascendido a profesor titular, fue uno de los mas férreos opositores al gobierno de Allende.
Manos a la Obra
Luego llegó el colapso institucional y económico, y como el ejército estaba encabezando la persecución y el matonaje, les faltaba algún político, de esos mismos en que ellos desconfiaban, que lograra reconstruir las bases institucionales del país, obviamente según sus intereses.
Entonces el movimiento de Guzmán planteó su fórmula mágica, su ideal de sociedad, sus objetivos del estado, su democracia y la forma que coincidía el progreso económico con la solución de todos los problemas sociales. Parecía que era más fácil que hacer una piscola, o por lo menos así lo vieron.
Como la libertad del individuo era fundamental y superior al estado, éste debía alejarse de la politización y renunciar al poder para controlar el empleo, la educación o la salud de sus individuos. Las instituciones ya no serian controladas por intereses partidistas, sino que por medio de su libertad, lograrían ejercer sus funciones de forma plena. ¿Ha escuchado algo sobre ministros técnicos y no políticos? ¿Sobre escasa participación política? Espléndido
Luego vino la solución económica auspiciada por los Chicago Boys. Donde mas se podía desarrollar la libertad del individuo y asegurar el bien común de la población era defendiendo la propiedad privada y el libre mercado, que podría asegurarle a usted una plena realización trascendental escogiendo qué color de auto prefiere, o asegurándose tener mas calcetines para los tiempos difíciles.
El mercado, tal como el viejo pascuero, haría felices a todos. El crear riquezas era un privilegio de algunos elegidos, una vocación casi sacerdotal para aquellos que guiarían al país a los caminos de Japón y Francia. Por medio de la libre empresa, había beneficios para todos, empleos para todos y helados para todos. El problema fue que este viejo pascuero, no les llevó regalos a todos, y no precisamente porque se portaran mal.
La economía nacional, tenía que abandonar todo rubro donde no fuera productiva, alejarse de colgar con exceso de empresas estatales, y de cachos como sustentar la cultura, las pensiones y la gran mayoría del sistema educacional, entregado principalmente a los privados.
Pero como el estado tenía como fin asegurar el bien de los individuos, se siguió auspiciando el derecho a un sistema estatal de salud y de educación. La calidad que se ha hecho tan famosa los últimos años, no apareció en ninguna parte.
Sin embargo, no todo fue tan fácil como hacer una piscola. Durante los 80, la crisis económica fue dura, la infraestructura vial y portuaria insuficiente, la educación erosionada y ningún hospital construido a lo largo de Chile. La respuesta fue que el modelo debía profundizarse.
19 años después de su muerte, su influencia nos sigue pesando. Esperemos que en la moneda de estos días, se den cuenta de que va por otro lado la cosa
