No acostumbro a ir a la feria, pero de vez en cuando me da por caminar un poco más. Es que vivo a media cuadra de un supermercado que dice “conocerme” y aunque eso no me convence, ya que si me conociese no me vendería sus productos tan caros, me evita el recorrer cinco calles para
comprar un kilo de manzanas.
Cuando voy, aparte de comprar ese maldito kilo de manzanas que me sale casi un 40% más barato que en el supermercado, me dedico a buscar alguna que otra cosilla interesante entre los cachureos y los puestos que son un híbrido entre ferretería y farmacia.
Entre tornillos sueltos, martillos oxidados, chapas de puertas y cajas bien ocultas llenas de dipirona y aspirinas, siempre existe un pequeño espacio para las revistitas de pasatiempos. Las sopas de letras y los crucigramas, son un producto que siempre es bienvenido y más aun si solo cuesta $100.
Pero algo que no me deja de llamar la atención, es que estas revistitas tienen a personajes de la farándula criolla en su portada ¿Por qué? ¿Venden más con la cara de Pamela Díaz o de “La Rupertina”?
Al principio pensé que la justificación de tal acto se debía a que los pasatiempos que traen tenían alguna relación lógica con la imagen del exterior. Para comprobarlo me compré una que tenía en portada a Leonardo Farkas ¿Qué encontré adentro? Una sopa de letras que me pedía buscar las siguientes palabras: Adiposo, ayudado, bondi, espiral, lobezno, monjío, ordenar, refrenar, remitir, simun, sudoroso, taxista, temperar, turbar… saque sus propias conclusiones.
Entonces, ¿Cuál es el fin de colocar a estos personajes? ¿Es una especie de manipulación por parte del estado para seguir idiotizándonos con falsos ídolos y así no preocuparnos de los verdaderos problemas del país? LO DUDO. Dejemos las teorías conspirativas a un lado, porque no vienen al caso.
Es una mera estrategia que intenta vender más. Pero es una estrategia tan hueona como el colocar a una actriz promocionando una farmacia, un actor promocionando un banco o un animador(a) promocionando un celular. ¡No tienen ninguna coherencia!
¿Qué confianza nos pueden dar estos personajes si su único factor de importancia es que salen en televisión? ¿O sea que vamos a comprar el shampoo anti caspa solamente porque la actriz de turno dice que lo ocupa? … Por favor.
Y si bien el caso no es el mismo en las sopitas de letras antes mencionadas, ya que la imagen del personaje (sea quien sea) en cuestión es usada sin su consentimiento, el fin es el mismo. Vender, vender y vender.
Al fin y al cabo, quien más gana en todo esto es el espécimen farandulero a quien le encanta prostituir su imagen hacia el mundo.
Y uno queda como el hueón(a) que se dejó llevar por una cara bonita, para comprar algo que quizás no era ni tan bueno como lo recomendaba el comercial. Tanto así que incluso esas mismas caras te aparecen en productos tan bizarros, que lo compras sólo para hablar de ellos. Lo peor de todo es que después, te das cuenta que al final contribuiste a lo mismo que tanto criticabas… compraste algo sólo por su imagen.



