EL MEO-PROGRAMA

EL MEO-PROGRAMA

Esta semana le dimos una vuelta al programa de gobierno de Marco Enríquez-Ominami. El documento posee ocho hojas y resume en tres pocas palabras lo que sería un gobierno del candidato díscolo (que, siendo sincero, no se aleja mucho de lo ya hecho por Bachelet, solo que sin Concertación).

Lo primero destacable de este “ABC de propuestas” de MEO, es el que plantea la necesidad de más y mejor Estado. De hecho, está subrayado en la lámina. El problema, es que hasta ahí no se diferencia con los otros candidatos, ya que ellos (los otros) también han planteado lo mismo. Excepto Piñera, que se queda con lo de “mejor”, pero al final es lo mismo.

Respecto a las propuestas Económicas, el candidato promete eliminar las trabas burocráticas a las PYMES, reformar el Código del Trabajo y aplicar una reforma tributaria, las que me parecen unas buenas medidas. Pero también dice que “el royalty de la Gran Minería del Cobre lo elevaremos al 8% (hoy es 5%)”. Si bien, aumentar el porcentaje de royalty aplicado a las grandes cupríferas es una medida justa, subir tan sólo tres puntos parece ser bastante poco. Esas empresas pueden dar más dinero, y no registrarán pérdidas, de eso hay que estar seguros.

En el tema Salud, pueden ver buenas propuestas, pero todas ambiguas. Por ejemplo, habla de “equidad en la salud” y “fortalecer el sistema público”, que son conceptos muy trillados y manoseados, y probablemente están tal cual aparecen aquí, en los otros programas. Hace falta trabajar más ese punto.

Lo mismo sucede en el ítem Protección Social, donde nuevamente leemos abstracciones repetidas, difíciles de imaginar, como “ampliar la red de protección social” y “personas tratadas con respeto e igualdad”. Sin embargo, hay una medida más concreta, que tiene que ver con la creación del Ministerio Social y el apoyo a distintos programas sociales. Ahí MEO anduvo achuntándole.

En Seguridad Pública, la candidatura promete más prevención, más igualdad en el trato y no más indultos a los delincuentes, mientras que en Educación vuelve a las generalidades. Si bien se entiende que este es un documento corto donde no puede estar todo desarrollado, debería tener especificado hacia donde se dirigirán las medidas que tomarán (en este caso, más recursos). Creo que se debería analizar más el papel que juegan las escuelas de pedagogía, por sobre el pago a los profesores.

En Cultura, también apreciamos buenas medidas. Este puede ser un espacio donde MEO debería marcar más la diferencia, con relación a los candidatos Frei y Piñera, sobre todo porque el propio Enríquez-Ominami tiene experiencia en el tema, debido a su profesión de cineasta. Pero se le queda un tema importantísimo fuera del tintero, el problema de los derechos de autor. Como mínimo, debería generar un debate al respecto, donde se toque el tema, dentro de su misma candidatura.

En lo que respecta a las Reformas Políticas, son puras buenas intenciones, pero los intentos que se han hecho por recambiar los personajes de la política han dado malos resultados. Primero, porque los prehistóricos políticos chilenos han quedado enviciados con el poder, y no dejan ascender a nuevas generaciones y, segundo, porque esas mismas generaciones ya no quieren participar en política, por la calidad actual de la misma. En todo caso, nada se pierde en intentarlo.

La problemática Mapuche tampoco queda clara; no basta con darles algunos cupos en el Parlamento, el programa debería tener una posición política definida respecto al conflicto en la Araucanía.

En Energía también encontramos, a mi juicio, una falla considerable. Si bien Marco Enríquez-Ominami impulsará el uso de energías renovables, esta debe ser en un porcentaje mayor al que anuncia (un 15%), y debería considerar dejar de lado la opción de la leña. Es mejor buscar otras alternativas.

Y por último, el programa anuncia la despenalización del aborto terapéutico, quizás uno de los puntos más claros de divergencia respecto a los candidatos Piñera y Frei. En todo caso, muchas de las propuestas se repiten en todos los candidatos. Esto, que podría ser visto como una copia o un intento por confundir al elector, creo que se trata más bien de la existencia de un cierto consenso respecto al diagnóstico país, y a lo que hay que hacer. El problema es cómo se concretizan esas soluciones; es allí donde se aprecian las diferencias ideológicas.

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