En el capítulo anterior, dos semanas atrás, un grupo importante de estudiantes de cine firmamos una declaración en repudio a la sustitución de Carlos Saavedra por Macarena Lopez en el cargo de jefe de carrera. En el capítulo de esta edición, vamos a hablar del consejo donde enfrentaríamos los problemas y recuperaríamos la confianza.
Se habló mucho de dramatización, de reacciones desmedidas, y precisamente gran parte de la reunión estuvo centrada en explicarnos por qué esto era cierto. El hecho es que la famosa frase “Carlos Saavedra es el único que resuelve los problemas en la carrera”, caló hondo entre académicos que vieron que una turba de bárbaros iban a quemar el edificio de cine.
Lo cierto es que esta actitud en ninguno de los casos ha sido constructiva. Ha sido protagonista de este ambiente de desconfianza un sentimiento de rabia contra un proyecto académico que como todos sabemos está emergiendo, con todos los problemas que eso lleva. Sin embargo dudamos que incluso el mismo Carlos Saavedra este convencido de que él es el único que resuelve los problemas de la carrera y que los académicos viven en torno a intereses particulares de amiguismos tratando de obtener el cuantioso botín de ladrillos de oro que dan base a nuestro instituto.
Es extremadamente fácil culpar a tercer piso, porque si todo es culpa de las autoridades nosotros podemos darnos el lujo de no hacer absolutamente nada al respecto porque nosotros, futuro de Chile y bendecidos con la verdad absoluta, siempre tenemos razón. Sin embargo es extremadamente difícil pensar que en cuerpo académico puede solucionar todos los problemas de la carrera, sin estudiantes que colaboren con una actitud que presente soluciones y reclamos directos en vez de rumores de pasillo.
El famoso tema de la desconfianza reventó el jueves anterior. La llamada “dramatización” del tema Saavedra correspondió al estallido de problemas arraigados y dudas respecto a la conducción de esta carrera. Ahora, el día cuando “se aclararían los problemas y se recuperaría la confianza”, no tuvo ni funas, ni pancartas, ni un gran grupo de estudiantes cantando una canción curiosa.
¿Donde estaba el descontento generalizado de tantas firmas y las razones por las cuales Macarena López no debía ser jefa de carrera en esa reunión?. Muchas teclas se digitaron para enviar estas razones en los correos de curso. También se habló de plantear otro jefe de carrera, no obstante la ausencia de todo eso caló hondo en la reunión.
Probablemente haya otra funa, otro consejo de escuela donde suceda lo mismo, a menos que las instancias formales sean aprovechadas para solucionar los ya manoseadísimos problemas de cualquier tipo en nuestra carrera.
