Érase una vez una época en donde reinaban los jopos, las cabelleras abundantes y las hombreras gigantes para los hombros caídos. La Unión Soviética estaba a punto de desaparecer. La locura de fines de los ochenta reventó y alcanzó puntos inesperados.
Ciertamente, un grupo de muchachos se instalaba en el mercado musical con abanicos en mano y trajes brillantes al más puro estilo neobarroco. Cuando se subían arriba de un escenario, era una mezcla entre psicodelia y movimientos armoniosos de brazos. Por supuesto, no faltaron los que pusieron en duda la virilidad de sus integrantes. Pero aquel detalle carece de importancia si tomamos en cuenta que vendieron más de 60 mil copias con su single homónimo, “Locomía”.
La agrupación surgió en 1984, pero no fue hasta 1989 cuando se consolidaron con su primer sencillo. Xavier Font, Manolo Arjona, Gard Passchier, Carlos Armas y Juan Antonio Fuentes, conformaron Locomía en su época de mayor éxito. Instauraron la moda de las lentejuelas y los abanicos. Su popularidad se basó en la extravagancia de su vestuario y en sus movimientos sensuales, distando de los rockeros y grupos electrónicos de la nueva década.
La locura de Locomía recorrió Europa y llegó hasta América Latina. La moda de estos chiquillos españoles, en medio de una sociedad pacata y explosiva después de una época de dictaduras, parecía más bien una curiosidad. Aunque alcanzaron uno de los escenarios más importantes. Chilito los recibió en el Festival de Viña del Mar, cuando Locomía alcanzaba peaks de popularidad asombrosos. El público femenino se fascinaba ante la exuberancia de estos jovencitos. Había para todos los gustos: rubios y morenos, con jopo o chascones.
Otro hito que llama la atención es su single “Gorbachov”, en homenaje al pobre Mijaíl que intentaba ordenar la cagaita el caos de la Unión Soviética. En aquel momento, la URSS vivía un estancamiento económico y Gorbachov se alzó como una esperanza para salvar a los rusos y compañía de la crisis. Pero lo inevitable ocurrió y Mijaíl se quedó sin pan, ni pedazo, ni política. Locomía estrenó una canción en su honor. Esta vez no cantaban con voces glam, es decir, con esa dulzona sensualidad. “Gorbachov” era un himno inocente hacia un político en alza rápida y… que perdió bonos un par de años después.
La banda se disolvió en 1993 y se ha intentado rescatar el espíritu de Locomía. Pero la juventud de aquel entonces ya no estaba para hombreras y brillantinas. El europop desplazó los abanicos del grupo y los hizo desvanecerse. De todos modos, el recuerdo de aquellos cantantes y bailarines quedará en la cassetera de las calcetineras noventeras, que bailaban al ritmo de “Rumba, Samba, Mambo”. Locomía se llevó el glamour que ahora bailan algunos cabros para ganar una competencia colegial de alianzas…

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