Los cimientos del vecino edificio café tiritaron en el momento que un gran Porunga salía desde las oficinas del decanato de la facultad de Ciencias Sociales. El vespertino La Segunda publicaba el 26 de octubre, en un rincón de sus páginas, que la Contraloría General de la República repartió lumas a las altas jerarquías de la Facso, porque según una auditoría de rutina se dejaba al descubierto que casi 48 millones de pesos no habían sido rendidos, y otros 451 palos no estaban conciliados. Brígido.
La noticia dejó la escoba en la comunidad socialina, que exigió de una que se dieran las explicaciones del caso y se transparentaran todas esas platitas que andaban dando vueltas por ahí. Además, el tirón de orejas de la Contraloría, acusaba “escasa preocupación” por parte de las autoridades por mantener las cosas claritas y ordenadas, y los epítetos reprensivos se repiten a lo largo del texto.
En un comunicado enviado por las autoridades de la facultad, cuyo prestigio -era que no- vio en peligro ante el esclarecimiento del hecho, declararon que “este Informe presentó 17 observaciones, de las cuales 13 ya se encuentran subsanadas”, y respecto a las cuatro restantes, “todas se encuentran en proceso de regularización. Cabe indicar que la primera de ellas es de responsabilidad del Nivel Central, la segunda se regularizará de acuerdo con la información proporcionada por este ente fiscalizador y las dos últimas están en vías de solución”.
También, la Facso declaró que los atados con las conciliaciones de platas se deberían a “situaciones originadas especialmente por la migración de datos de un sistema contable a otro”, ya que estan migrando los datos a un sistema centralizado, paqueado desde la administración central de la U y según el documento, estarían trabajando para regularizar los datos, y que este problema no representa un ilícito.
Sin embargo, ante los retos de Contraloría, la declaración puso paños en frío ante los emplazamientos por “desórdenes administrativos” que derivaron de esta situación, indicando que no representan la realidad de la Dirección Económica y Administrativa de la Facultad, y que se realizarán los sumarios correspondientes para determinar posibles responsables y aplicar sanciones, según recomendase Contraloría en el informe.
Noticia en Wikisociales casi termina en sumario a estudiantes
Nuestro medio cónyuge Wikisociales tampoco se hizo ausente ante la preocupante situación y publicó la información. El drama fue que, al parecer, la pasión por mantener a laU libre de probables compadres que no hagan bien su peguita y se disfracen de corruptos, llevó a ejercer la libertad de expresión de forma demasiado pasional, y las palabras proferidas ante el olimpo vecino hirió sentimientos en la plana superior.
La foca no se hizo esperar y al toque se habló de sumario a los administradores de la página web. Los cabros de Wikisociales fueron odiosamente amedrentados por la posibilidad de que les aplicaran la investigación, aún cuando desde la administración editaron el artículo para eliminar los epítetos “excesivamente incriminatorios”.
En una declaración pública, Wikisociales apeló a la autocrítica colectiva, e hizo un fuerte llamado a que las autoridades de la facultad agilicen los procesos de regularización a los atados que constatara Contraloría, y lamentó el paqueo intenso a sus muchachos. Sin embargo, la idea del sumario no prosperó ya que en el consejo académico la votación dictaminó el rechazo al procedimiento.
