Desde las 3:36 horas de hoy, la historia cambió. No fue un cambio de aquellos en los cuales abrimos los libros de historia y nos vanagloriamos de nuestra humanidad y su supuesta inteligencia. Esta fue una de esas ocaciones donde ocurrió todo lo contrario. Los chilenos despertamos con un terremoto de grado 8,3 en la escala de Richter con epicentro a 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, y muchas cosas ,además de casas, se vinieron al suelo.
El pánico se apoderó del país, como era de esperarse. Nuestros padres rememoraban aquello que vivieron hace casi exactamente 25 años en la tarde del 3 de marzo. La oscuridad y la desolación eran la cara de pavor que se contemplaba al unísono de las polvaderas que se levantaron desde Coquimbo hasta Los Lagos. Muebles cayéndose, estruendo de loza explotando en el suelo, destellos del tendido eléctrico que se cortaba con la oscilación, señoras en la calle rezando. La naturaleza una vez más nos dejó sumidos en el miedo, recordándonos que no hay nada que se pueda hacer frente a ella.
A esta hora, el Ministerio del Interior reporta 82 personas fallecidas y se ha decretado Zona afectada de Catástrofe desde la región de Valparaiso hasta la Araucanía. El terremoto dejó muchas casas en el suelo y numerosos edificios con daños estructurales. TVN informó que en Coquimbo el mar habría ingresado 80 metros en la ciudad. En Juan Fernández ocurrió un oleaje intenso que produjo la desaparición de personas. Se cayeron puentes de autopistas, algunos presos encontraron fortuitamente la libertad, se suspendieron las clases de los pingüinos del Maule, y las carreteras acusan colosales tacos por gente preocupada por volver. Las comunicaciones y la energía eléctrica tampoco se han podido reestablecer completamente.
Todos los eventos deportivos, culturales y musicales, e incluso el Festival de Viña del Mar fueron suspendidos.
El Terminal del Buses está cerrado, los vuelos nacionales e internacionales del aeropuerto Arturo Merino Benitez han sido suspendidos hasta en 72 horas más. El Metro también se encuentra con su servicio suspendido hasta “culminar la revisión del estado de sus estaciones y vías”. Las autoridades han llamado a no forzar el transporte público, ya que presenta problemas serios debido a que los muchos choferes se han visto impedidos de llegar a sus lugares de trabajo.
Más medidas precautorias que han sido recomendadas: No utilizar ascensores, mantener la calma, permanecer en los hogares y volcarse a las calles innecesariamente.
Si se trata de un terremoto, pareciera que todo esto es obvio… pero no deja de ser impactante. Fuerza y ánimo, compañeros, y cúidense con sus familias.
