A veces me encuentro con cada cosa rara en estos lugarcillos. Lo más típico es que la gente abunda en la semana. Y los viernes en la tarde es increíble lo que se multiplican, figúrate. Por otro lado hay días en que hasta el sonido de las hojas chocando contra los árboles resuenan por todo el Instituto.
Siempre me he preguntado por qué será ¿Si las hojas están afirmadas en las ramas de los árboles cómo es que después vuelan?
Es más, ¿Si las hojas con mucha suerte tienen un sonido que nosotros podemos percibir con mucha agudeza, entonces por qué son verdes? Porque son verdes, ¿cierto?
¿Y entonces por qué a veces se vuelven cafés? ¿Café es un color? Ay, estoy confundido. ¿Café no es esa cosa caliente de olor fuerte que la gente toma para despertar? ¿Y entonces por qué los viernes se multiplican y esos días no hay nadie?
Por eso me extraña todo esto. ¿Será que las hojas se han vuelto en nuestra contra? ¿Será que se cansaron de ser verdes, o cafés? ¿Será que se aburrieron que esta gente las pesque y se las tome para despertar?
¿O será que me estoy haciendo muchas preguntas hoy? Es que me dieron ganas de filosofar. Eso me pasa por juntarme con los demás perros. Cuál de todos más picante ¡Jesús, María y José…! Si mi padre me viera.
Ah, pero claro. Él no puede verme. Sí salió corriendo. Justo la primera vez que lo miré uno de los raritos del edificio tiró un pedazo de pan a la chuñia. Y allá salió mi padre. A recoger la basura, como le corresponde a todo buen ciudadano.
Una vez estaba tirado en las banquitas de ese lugarucho de mala muerte al que llaman “El hoyo”. Me sentía como en una trinchera. Pero de esas que trinchan, no de las que son atrincheradas. En fin, la cuestión es que vi a todo el ejército del tercer piso entrando al auditorio. Un par de los muchachitos ordinarios estos que estudian acá alzaba la voz con cara de importante. Se pusieron graves los comunicadorcillos.
¿Pero entonces las hojas son verdes o cafés? ¿Y el café caliente lo hacen de las hojas? ¿Y cómo se explica que haya tanto árbol y una sola máquina de café?
Insisto en que eso me pasa por juntarme con los otros perros. Si mi madre me viera. Pero claro, ella tampoco puede verme. Nunca pudo. Era tuerta. Y sin embargo sabía distinguir tan bien el olor del café. Si supiera que lo sacaban de los mismos árboles en que le gustaba mear en las tardes. Se le caería el otro ojo.
Pero todavía no entiendo nada. ¿Será que los viernes son más macanudos que los días en que llegan al auditorio? ¿O será que no les gusta el café? ¿O el verde de las hojas? ¿Pero entonces las hojas son verdes o cafés? ¿Y si piden un taxi mejor? Para que lleguen temprano digo yo.
No sé. Mejor me voy a mear los árboles. Total, yo nunca he tomado de ese café.

XD