JELOU MAI FREN! (PARTE 3)

JELOU MAI FREN! (PARTE 3)

Imagino que usted, querid@ compañer@, a su edad, habrá visto más de alguna película gringa sobre adolescentes/universitarios/fiestas/borracheras/similares. American Pie, como para citar el cliché. O la saga de Los Nerds (se me cayó el carnet). Y, claro, habrá visto o escuchado sobre la profusa mitología alrededor de los carretes que estos seres se mandan, sobre todo en los dorms. Así que le diré dos cosas: i) es verdad, y ii) es muy fome.

Es verdad. Y es tal cual. Con las castas que ves en cualquier película. Con las chicas guapas y las no tanto, y los chicos guapos y los simpáticos, todos juntos y revueltos. Bien revueltos. Demasiado bien revueltos. Todo, claro, gracias al alcohol. Y he aquí la clavedel asunto: después de las nueve de la noche (las diez, como una gran excepción que te hace  una tienda), no puedes comprar una botella de nada en ninguna parte. ni vodka ni ron ni vino ni cerveza ni nada. así que si no compraste temprano, jodiste. y como compraste temprano, bueh, la tomatera empieza temprano.

¿Qué tanto? Digamos nueve, diez de la noche. ¡Nueve de la noche! A esa hora uno como que recién se está bañando, en volá tienes una previa piolita, pero nica tu carrete principal empieza a esa hora. Acá no: empieza tempranito, porque tiene que terminar tempranito. Dos de la mañana, a todo reventar. (Miami es la única excepción, hasta donde me contaron.) Porque la ley te lo impide. Y porque todos están borrachos como Said desde la medianoche, o quizás antes. Entonces, no les queda otra que irse de vuelta a sus piezas, lo más callados que puedan para que no se los lleve la policía de la universidad, y afirmados en un@ amig@ tan borracho como él/ella, o en un vaso. Lo cual, obvio, es un soporte de mentira. Así que ahí los ves, tambaleándose por la calle, borrachos y sin memoria de lo que han hecho. Por ahí alguno se va bien acompañado de vuelta a casa, pero son los menos: generalmente, cuando tienen pareja y salen a carretear juntos, llegan juntos, se curan juntos, y se van juntos.

En los clubes, discos y bares la cosa es parecida. Aparte que en algunos lugares tienes que ser mayor de 21 para siquiera entrar (es la edad legal para beber en este país, contra los 18 para votar y para poseer un arma), a eso de la una y media ya comienzan a invitarte, gentil pero fuertemente, que te lleves tu embriagada humanidad a otra parte. A comerte un hot dog o un pretzel (!) en la calle, y a tu cama a pasar la caña. Lo malo de carretear ahí: los tragos son caros y malos. Un servidor, a falta de pisco por estas tierras, se hizo famoso con una serie de roncolas bien preparadas.

Por cierto, a propósito de guapos y no guapos, hay algo que me llama bastante la atención: la “elegancia” con la que van a tomar afuera. Digo, no todos todos, pero muchos varones, y casi todas las mujeres, van casi de gala a un carretito piñufla en el bar de dos cuadras más allá. Trajes bastante formales y vestidos que podrían ser el de tu gala de cuarto medio son la tónica, con una pequeña gran salvedad: la cuestión es mostrar la mercadería. Sé que suena bastante machista, y no es mi intención que así lo parezca, pero no puedo decir otra cosa: los chicos se esmeran en verse más altos y delgados y distinguidos, y las chicas en resaltar las “bondades” que natura les dio. No soy quién para juzgar, mal que mal todos de alguna manera lo hacemos en su minuto, pero de ahí a hacerlo prioritario en la vida…

En el primer párrafo dije que todo esto es fome. Sí, lo es, así lo creo y lo afirmo. Figúrense que el carrete promedio, sea donde sea, es: llegas en patota, tomas algo, te das un par de vueltas por el lugar, sigues tomando, conversas con alguien, tomas de nuevo, tomas otra vez, vuelves a meterte en un grupo, dan las dos, y te vas a tu casa. ¿Música? Sí, algo, nada muy bueno. Nada muy muy bailable, así que tienes que inventar algo como para mover el esqueleto. Y sería. Pero olvídate de esos carretes bien nuestros, en el que dejas las patas en la pista de baile con lo que pongan. La cosa, si me preguntan, es tomar con el pretexto de hacer vida social. Y en esto, los celulares son parte fundamental. Claro, nuestro tema la próxima semana.

About the Author

el resumen formal dice que soy estudiante de noveno semestre de periodismo en la universidad de chile, licenciado en comunicación social, y con un paso como estudiante de intercambio académico en los estados juntos en el primer semestre; además, colaboro con la cooperativa, en lo que sea necesario. si hablamos de lo personal, soy un gran deportista mental, proyecto de melómano sin vías de cumplirse, con poco que decir y mucho que compartir.