LA GENERACION COOL

LA GENERACION COOL

Dentro de los muchos gustos que de vez en cuando me doy, hay uno que amerita tener ciertas chauchas para poder ejecutarlo. Me refiero a arrendar películas en un Blockbuster.

Sí, porque aparte de que alquilar sale más caro que la chucha y que casi nunca está la película que uno quiere, suele ocurrir que en gran parte de los casos los locales no  están cerca de donde uno vive, lo que obliga a los usuarios a tomar mínimo una micrito para llegar. Obviamente un esfuerzo más para el bolsillo.

Pero como los días martes se pegan sus rebajadas de precio (¿será que nadie arrendaba ese día?), aprovecho de buscar uno que otro film de calidad. Es así como me interno en los pasillos hasta llevarme una película que no estaba buscando.

En uno de esas recorridas de pasillos (que suelen durar horas), me encontré con una sección que no había visto en mi última visita al local del 14 de Vicuña, se trataba de la categoría “Generación Cool: Películas bknes”. Esta subsección ubicada entre la infantil y las comedias picás a American Pie, está enfocada a un segmento etario medio híbrido que roza entre la niñez y la preadolescencia, y en su catálogo de películas se encuentra el ya famoso repertorio (completo) de Disney Channel (High School Musical I, II y III; Camp Rock, Hanna Montana, Jump In, Los conciertos de los Jonas Brothers, Cheeta Girls, etc…) y las temporadas de las series nacionales Amango, Karkú y BKN.

El hecho de que existiese aquella sección no dejó de llamarme la atención, ¿tan bien le va a ese tipo de películas como para tenerles un lugar especial? Puede ser, ya que si se acuerda, las industrias Disney estaban bastante bajo perfil antes de High School Musical. Sus estrenos, más allá de los del convenio con Pixar, no estaban llevando mucha gente al cine y si no fuese por su canal de cable y su tvfilm picao a musical posiblemente el imperio de Mickey Mouse y su padre congelado hubiese tenido los días contados.

Pendejos huecos

¿Se ha fijado del contenido de estas películas? Sí, usted me puede decir que es requete inofensivo y que incluso hasta le entretiene quedarse viendo cuando su hermano(a)/hijo(a)/primo(a)/pariente lejano chico(a), está mirando una de estas pelis. Pero los mensajes que entregan pecan al extremo de vacíos, huecos quizá sea la palabra adecuada, en donde se muestran situaciones de adolecentes con supuestos “problemas” tan estúpidos como el no saber qué ponerse para su fiesta pular de la preparatoria. Cabe acotar que todas las historias transcurren en un universo de personajes con vidas bastantes acomodadas, donde los problemas sociales no son un tema que se toque, demostrando que el pseudo mundillo ideal es aquel donde conviven personajes exitosos, de alta clase social, con una buena facha y (un detalle en extremo importante) que sepan bailar y cantar.

Sí, porque no hay película de aquellas donde los personajes centrales no bailen ni canten. Hay que admitir eso sí, que la capacidad creativa de estos “jóvenes aproblemados” es impresionante. El lograr inventar una canción precisa para el momento indicado que, en ciertas ocasiones, incluya una coreografía, es merecedora de un premio, y más aun si es tan efectiva la canción, que logra rearmar parejas o que “los grandes” cambien de opinión.

Pero eso no sucede en la realidad y jamás va a suceder. La lata de todo esto es que los pendejos se quedan con la idea de que el mundo es así: lindo, con problemas muy básicos y de soluciones rápidas. Crecen con esas ideas transformándose en seres vacíos, sin conciencia que piensan que el único medio para ser respetado es la fama. Y si no ocurre eso, el darse cuenta de que la realidad es mucho peor y dura del como se la pintaban, los volverán seres tristes que no sabrán reaccionar ante momentos adversos.

El vil dinero

¿Por qué Hannah Montana tiene que ponerse una peluca rubia para cantar? ¿Por qué lo más “rockero” que está vendiendo bien este último tiempo son los Jonas Brothers? ¿Por qué High School Musical III terminó estrenándose en el cine y no en la tv como sus dos versiones anteriores? ¿Por qué en Chile se intenta imitar el modelo de serie yanky, donde se copian hasta los deportes que aquí extrañamente se practican (no es más que recordar el experimento del pasado verano en Canal13, “ConQuímica”, donde un chico aspiraba a practicar basketball ¿no hubiese sido más obvio que quisiese ser futbolista?)?

Interrogantes que tienen su respuesta en el simple hecho de que toda “buena” estrategia de Marketing se copia. Si poner a unos tipos bailando y cantando con ropa de escolar o juvenil queda bien y sirve para vender, entonces bienvenido sea. ¿Por qué otra razón un grupo de actores como los de o una serie de jóvenes hambrientos de talento como los de Yingo, se ponen a cantar y les va tan bien?

Tuve hartas ganas de quemar todas esas películas de aquella sección del Blockbuster e irme en completa paz para mi casa, pero el temor a que ejercieran cargos contra mi persona me ganó. De seguro fue porque yo, al igual que muchos de mi generación, me crié con películas Disney, y ver el simple “sello de garantía original con el simpático holograma de Mickey” en ellas, me dieron la seguridad de que al fin y al cabo no eran tan malas. Al salir de la tienda me di con una piedra en el pecho por no haberlo hecho.

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Estudiante de 1º de Periodismo de la Chile Uno de los pocos periodistas (o proyecto de periodista) que se puede dar el lujo de decir que tiene título de mecánico industrial. Contacto: icea@elaguja.cl