“Hasta aquí no más llegamos”, dijeron hoy en Salo S.A., la empresa que durante décadas se dedicó a adornar nuestras niñeces con láminas y cientos de álbumes, conocidos a nivel nacional. Tras 48 años de existencia, hoy se informó de su quiebra definitiva. No más álbumes de Salo, “Lo más entretenido”.
Tanto Radio Bío Bío como Terra consignaron la terrible pérdida para Chile. La empresa estaba hasta el cogote con deudas por más de cinco mil millones de pesos, y no se la pudo para poder subsistir. Ni siquiera podrán sacar el álbum del mundial de Sudáfrica.
La muerte de la mítica empresa dejó sin pega a 200 personas y a todo un país consternado por la pérdida del único editor de álbumes de láminas coleccionables que quedaba en Chile.
Entreteniendo desde hace décadas
El gran Wikipedia cuenta que la empresa nació del alero de un señor llamado Salomón Melnick Mirochnik, que para el mundial del 62 tenía una confitería y estaba a punto de cooperar con el negocio por una “mala racha” del azúcar. Al don, se le ocurrió la gran idea de incluir láminas coleccionables de la cita futbolera en sus dulces para coleccionar en un álbum. Fue grito y plata, y los primeros premios fueron nada menos que unas citrolas.
En el 74′ se estableció la empresa, y sacó a la venta sus míticos álbumes, donde listan Basuritas, Flora y Fauna, Casper, Sailor Moon, Dragon Ball Z, Pokémon, High School Musical, Me gustas, álbumes deportivos, entre otros. Para todas las generaciones y en cada momento, esperaban los carteles con forma de rombo a los coleccionistas.
A fines de los noventa, Salo también se aventuró en el incipiente negocio de las Cartas Intercambiables con la saga Mitos y Leyendas, que hasta hace poco sacaba nuevas colecciones de piezas para jugar e intercambiar. Incluso, Salo tenía un club con beneficios para sus más fieles coleccionistas.
Sin embargo, los nuevos gustos de los cabros cambiaron las cosas. Se comenzó a arrastrar una crisis económica que fue insostenible, a pesar de los esfuerzos de salvar la empresa haciendo negocios en México con Televisa. Salo cerró sus puertas el viernes, despachó a sus trabajadores y espera la resolución de tribunales que oficializa la quiebra. Se acaban los años de oro de los álbumes, cuyo sinónimo en Chile siempre fue Salo.

“… del único editor de álbumes de láminas coleccionables que quedaba en Chile.”
y Panini?
Y qué será de Pannini? Igual es la competencia y de alguna manera estuvo presente en la memoria de muchos, así como también Artecrom. Lástima por SALO Editores, aunque, como lo hizo en su tiempo el señor Melnick, la tiendita de albumes termine convertida en otra área de negocios.
Recordemos a Salo para siempre y compartamos recuerdos en este grupo de facebook
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Panini es de Italia, no es Chilena