Lo peor de una prueba, o examen, o interrogación, o mero hueveo académico, es la noche previa pasando de largo entre apuntes y café.
EL AGUJA, edición Nº 5
23 de Marzo de 2009
Lo peor de una prueba, o examen, o interrogación, o mero hueveo académico, es la noche previa pasando de largo entre apuntes y café.
Si bien la Coca Cola caliente o el mate son infalibles para llegar a ver el amanecer con la materia aprendida o el trabajo impreso, el playlist escogido para capear tus estudiosas horas extra resulta fundamental. Dígale no a fm2 o a su cd favorito de Coldplay o Belle & Sebastián. Dígale sí a Radio Corazón y a sus archivos locos de la Carrá o de Fat Boy Slim.
Más en la siguiente (y para nada ficticia) Bitácora Pre-prueba de Cátedra
00.00 – 01.00: Oh, Night Long!
Ya. Mamá vino a llenarme de buenas vibras para la noche que comienza. Llega a dar gusto cachar como tu casa, el barrio, e incluso Santiago comienzan a convertirse, sónicamente, en un lugar apacible.
Entonces. Ubico los libros sobre la cama, los apuntes en la mesita y cambio el estado de Messenger. No quiero que nadie me huevee con preguntas ni menos que me recuerden que mañana podría definirse mi futuro semestral. Tengo el culo a dos manos. Angustia total que perfectamente podrían musicalizar aquellos que, poco antes de morirse, sabían que las cosas no andaban bien.
Angels de Elliott Smith es una gran opción para partir esta night long. Puede parecer apagada, más si recuerdo que el cabro de la guitarra tan linda fue abatido por la mansa depre y el terrible cuchillo que se enterró él mismo.
En todo caso, si prefieres angustias derivadas en muertes menos sofisticadas y mas dramáticas, aplícate completo el ‘In Utero’ de Nirvana. Nunca antes se había tomado en serio la voz de un enfermo como valiosa y universal (onda, enfermo declarado, ostracista y antisocial a cagar).
01.00 02.00: Alegría Alegría!!
La cabeza se me ablandó mezclando cuchillos y pistolas con hueas que se me van a olvidar y otros oneliners notables que nacieron por mezclas de tonteras con materia para aprender. La cosa anda, pero no sobre ruedas. Hace falta algo épico…
Como esa versión por la que le perdonaría la vida a los Guns n’ Roses. Live and Let Die, cover de Paul McCartney y los Wings, tiene toda esa épica de las cosas mas o menos imposibles. Y más o menos posmodernas, también.
Pero basta de reflexiones cabezonas y generacionales. Moderno, nuevo, movido, destructor (Y si, también un tanto sesudo y mental) es Los de atrás vienen conmigo de los Calle 13. No. No es música de desecho, como el reggaeton imperante. Esto tiene un trabajo dedicado y mucha, mucha cochinada con clase. Elementos perfectos para una noche que me pide a gritos avanzar y hacerla lo más (in)digna posible.
02.00 – 03.00: “Castígame, me he portado mal…”
Tanto menjunje para tener los ojos abiertos y tanta locura procreativa han hecho que me sienta carreteando con Saussure y haciendo dignas voladas etílicas celular en mano. Una Pervert Pop Song (Plastilina Mosh, All You Need is Mosh, 2008), una oda a la tontera y el mal gusto, llena mi dormitorio.
Como no completar este cuadro sacándome la ropa, aplicando camisa de dormir, artículos del código de ética del colegio de periodistas o enumeraciones de lo que sea con lo mas nasty de la querida Britney (esa que nunca estudio y se tuvo que prostituir a las portadas gringas para lograrlo). Blackout, el disco de cuando empezó a desintoxicarse para no caerse del caño y estar a la moda, es ideal para noches donde todo (incluso la autolujuria) sirve para estar despierta.
03.00 – 04.00: Recuperando el tiempo perdido.
Me he preocupado demasiado de mí. Del escaso desenfreno que me permite el stress y de lo poco que el alrededor deja que mire de mí. Es hora de volver a enrielarse, de ser responsable. De intentar secar la manchota de café y guardar otra vez esas pastillitas prohibidas para pasar de largo como lechuga.
Retomo el estudio con dosis a la vena de Cat Stevens. The Wind es una buena canción porque te tira a buenos momentos, como a William Miller en Almost Famous al recordar a la (envidiadísima, sobre todo a esta hora) Penny Lane.
Y aquí, dos opciones, aunque el sólo hecho de elegir a esta hora ya te lleva por laberintos emomentales. Sico con el dulcísimo y correcto Remember? Del ahora budita guitarrero, o me voy en la reflexiva-religiosa-posmoderna de U2?. How to Dismantle an Anatomic Bomb? es una épica opción
04.03 am. Puse la radio no sé por qué. Sonaba Lennon con Jealous Guy. En eso… como que los parlantes empezaron a templar y la luz a parpadear hasta apagarse. En eso, el ‘no quería dañarte, no quería hacerte daño’ sonó sospechosamente en Dolby Surround 5.1 y todo…
Cuando volvió la luz John Lennon estaba silbando a los pies de mi cama.
No se si era el sueño, las pastillitas del ratón Mickey que me regalo mi amiga electrónica o qué. Sólo caché que ahí estaba, con algo medio celestial entre las manos. Cuando quise cachar que era, sentí la escalera crujir y pisadas idóneas, sin contar que el celular vibraba sobre el blackout…
continuará
