LA REVISTA DE LA OTRORA JUVENTUD

LA REVISTA DE LA OTRORA JUVENTUD

No es por tomármela a la personal. Pero les contaré una bonita historia de mamá e hija. Cuando escuchábamos juntas los discos de música libre, me decía que “siempre me compraban la Ritmo”. En ese entonces no existían los computadores. Menos el sonido molesto de la ventanita del messenger. Todo se escribía por carta. Y ésa era la sección favorita de mi mamá: cuando los ritmo-lectores se enviaban correspondencias para conocerse y hacer ritmo-amigos.

La revista Ritmo nació durante los sesentas, cuando la Nueva Ola comenzaba a proliferar en todas las radios de Chile. El contenido se asemeja a la definición de prensa rosa, más conocida en estos tiempos como “farándula”. Pero a diferencia de hoy, el mundo del espectáculo era más bien una fantasía, donde las jovencitas de calcetines largos se peinaban y maquillaban como las actrices de antaño. E intercambiaban autógrafos y fotografías de sus ídolos, de la talla del Pollito Fuentes.

Hablando de José Alfredo, del cual hice mención en el Chile Retro anterior, era artículo fijo en la revista. Si jugaba fútbol, si sacaba un nuevo long play, si llegaba a alguna ciudad, si ofrecía algún concierto, si era parte de una anécdota graciosa… En fin, era el amor platónico de miles de jovencitas, quienes seguían su vida a través de la Ritmo.

primera revista ritmo

La directora de la revista, María Pilar Larraín, fue una destacada cantante y compositora, además de periodista. Impulsó grandes proyectos como el concurso “Miss Ritmo”, que contaba con el apoyo de una gran empresa de cosméticos y cuyo premio era un viaje a Hollywood, entre otros magníficos regalos. Durante esa época, el espectáculo musical se masificó y la revista era una de las más leídas, además de marcar pauta en el ámbito musical.

mariapilarlarrain

La revista Ritmo tenía una mascota que siempre aparecía en el título. Un gato conocido como “Yo-Yo”, con un parecido cercano al felino Félix. Pero este gatuno amigo tenía su club de fans propio. He aquí un manual para dibujarlo.

gato yoyo

La revista contenía reportajes, breves, informaciones acerca de concursos y festivales de la canción, notas internacionales y póster a todo color. Además, consejos de belleza para resolver los típicos problemas adolescentes, como cuando sale un grano o si la nariz se ve grande. También un ránking musical con los LP más vendidos y los más tocados en las radios. Y para quienes deseaban aprender a tocar guitarra y cantar las añoradas canciones de sus ídolos, la destacada intérprete Alicia Puccio publicaba un método con acordes numerados.

Pero la sección más recordada se centraba en la correspondencia entre lectores. Intercambios de fotos, amistad, ventas de LP, artículos… “Hoy por ti, mañana por mí”, se llamaba aquel espacio en la revista donde los lectores solicitaban a otros algún favor para completar sus inmensas colecciones.

Aunque el formato cambió durante mediados de los setenta, para luego desaparecer, los hijos de los viejos jóvenes heredaron aquellos recuerdos inolvidables. Una prensa rosa sana y no sanguinaria, como lo es actualmente. Muchos recorren las ferias de las pulgas o mercados de recuerdos para comprar un ejemplar, con las páginas amarillas y con olor a nostalgia. Sólo para evocar aquellos momentos de juventud, donde la felicidad era más simple y menos superficial.

About the Author

Reportera, cronista, coleccionista de recuerdos viejos y no tan viejos. Voto por la democracia en You Tube, aspiro vestirme al estilo setentero y quiero todas las Ritmos del mundo en mi casa.