Cada vez que la vida les dé la espalda, tóquenle el culo con ganas. Disfruten a concho, hagan de cada día una experiencia inolvidable. La vida, no lo olviden, es un milagro que merece ser vivido.
EL AGUJA, edición Nº 6
30 de Marzo de 2009
Hace varios años mi madre me trajo un mail repleto de chistes, de esos que uno envía cuando está tapado de pega. Varios eran fomes, otros demasiado repetidos. Pero hubo uno que me sedujo, y creo que entenderán el porqué: “si la vida te da la espalda… ¡TÓCALE EL CULO!”, era la invitación que hacía el mentado correo…
No, no se trata de andar de pervertido por la vida, apretando posaderas ajenas, malditos pervertidos. Se trata de una actitud que es apreciada, valorada y admirada por muchos en todo el mundo: se llama seguir adelante.
Es, por ejemplo, lo que hicieron el Nico Massú y el Bombardero de la Reina (anécdota imperdible que cuento al que me la pida, pero sólo en la u) en Atenas Grecia dosmilcuatro. Porque la gracia de esas medallas, con la que Adidas se solazó en la época del “impossible is nothing”, fue justamente que pese a las horas de cansancio, de juego en la cancha, la falta de comodidades respecto a lo que acostumbran en el tour, ambos se dieron mañana para devolverse con la mayor cantidad de medallas que podían ganar.
Es lo que hacen quienes de un segundo para el otro lo pierden todo, y con una sonrisa se proponen comenzar de nuevo. Cual parábola bíblica, en la que todo mal trae un bien mucho mayor que el estado previo al desastre, ni siquiera sabe cómo salir adelante, sólo lo hace. Ejemplos sobran, la cosa es buscarlos.
Pienso en esto, y se me vienen dos creadores a la cabeza. El primero es Ismael Serrano, que en varias de sus trovas habla de esto, y que en una línea específica de una canción que amo (“Déjate convencer”) dice que “el hecho de estar vivos siempre exige algo”. ¿Qué exige? Justamente, vivir. Y eso, en sí, significa no dejarse llevar por la vida, sino llevar uno su propia vida. Es decir, ‘tocarle el culo’ a las cosas malas, para darlas vuelta.
El otro es Jorge Luis Borges, cuyo “Instantes” es una adaptación del “I’d pick more daisies” de Don Herold. En su versión, el argentino señala que “por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora”.
¿A qué voy con todo esto? A que, justamente, la vida tiene muchas, demasiadas vueltas. Cada segundo pasa algo que cambia el panorama, en un punto o en su totalidad. ¿Qué puede hacer uno? Seguirle el ritmo no es mala idea. Pero a veces es mejor marcarle el punto a la vida misma.
Por eso mismo, son los osados los que, de alguna manera, trascienden más: porque encarnan aquello que otros ven como imposible, que es sobreponerse a lo malo y generar lo bueno.
En este marzo que ya se acaba, recordé justamente eso. Que la vida es un milagro que merece ser vivido, y que hay que hacerlo a concho. Como cantaba Azúcar Moreno, “sólo se vive una vez”…
