En toda elección existen candidaturas que no fructifican, y que pasan al olvido, o a la historia, pero por elementos anexos a la campaña. El domingo se conoció la probable caída de la candidatura de Adolfo Zaldívar, el candidato del Partido Regionalista Independiente (PRI). Pues bien, a propósito de estos candidatos pequeños, alternativos, simbólicos, independientes o díscolos, dedicaremos esta semana a recordar a algunos de ellos que dieron la “pelea” en las urnas, por llegar a la sillita musical esa, a la que llaman sillón presidencial.
Aucán Huilcamán
En el año 2005 el líder mapuche Aucán Huilcamán deseaba presentarse en las elecciones presidenciales. Quizás todos recuerden la apocalíptica cabalgata que se pegó el presidenciable mapuche, junto con otros miembros indígenas, desde Temuco hasta Santiago City, para inscribir su opción e intentar llegar a La Moneda. Todo iba muy bien, pero Huilcamán no contaba con la astucia del Estado. El Servicio Electoral (SERVEL) rechazó su candidatura, ya que no contaba con las firmas necesarias para inscribirla. Los demás candidatos mostraron su apoyo (con muchas comillas) al representante indígena, y el gobierno ofreció aplicar la “Ley Express”, que ya había sido usada en 2001, cuando ocurrió un error en la plantilla parlamentaria de ese año, para que a Huilcamán se le extendiera el plazo de junta de firmas, pero él quería la inscripción automática, así que finalmente la propuesta fue rechazada.
Tomás Hirsch
Otro candidato que sí compitió ese año (2005) fue Tomás Hirsh. El militante humanista fue apoyado por todo el conglomerado de la izquierda extraparlamentaria, Juntos Podemos Más. En esa ocasión obtuvo un 5,40% de los votos. Pasó al recuerdo de todos por su conocido jingle de campaña, La Micro de Tomás, creado por la cantautora Nancy Torrealba.
Arturo Frei Bolívar
En las elecciones del ’99, el abogado y político Arturo Frei Bolívar (primo hermano de Eduardo Frei) presentó su candidatura presidencial, apoyado por la Unión de Centro Centro e Independientes (algo así como el Adolfo Zaldívar de las actuales presidenciales). Es recordado como el candidato iniciador de un chaqueteo político que se mantiene hasta nuestros días. De todas maneras, fue el presidenciable que obtuvo menos votos, con el 0,38% del electorado. Curiosamente, diez años después, aún tiene una página web con su candidatura. Sin embargo, ha pasado a la historia por el que quizás fue su creación artística máxima, el recordado jingle de su campaña: Arturo Frei Bolívar… ¡uno como usted!
José Piñera
Así es. En 1993, el ex Ministro del Trabajo de Pinochet, responsable de la reforma minera, reforma laboral y reforma en las pensiones, y hermano del actual candidato Sebastián Piñera (con el que no tiene muy buenas relaciones) intentó llegar a la presidencia. Hay que reconocerle que fue sin apoyo partidario, y obtuvo más votos que otros candidatos que sí contaban con ese apoyo. Así, Piñera se echó al bolsillo al 6,18% de los votos. Luego acusó al gobierno de que la elección fue secreta, pero no informada. En el siguiente link vemos a José Piñera vendiéndole la pomada de las reformas de pensiones a Italia.
Francisco Javier Errázuriz
En 1989 se levantó la candidatura independiente del empresario responsable de una gran cantidad de irregularidades laborales, Francisco Javier Errázuriz, el mismo que después integraría el pacto Unión por el Progreso de Chile. Otro ejemplo de político vendido. Fue apoyado por el Partido Liberal de Chile, el partido Avanzada Nacional y el Partido Nacional (que asco). Obtuvo más votos que los anteriores personajes, con el 15,43% del electorado. Este candidato también es el mentor de una serie de frases para el bronce, que quedaron marcadas en los anales del care-rrajismo nacional. Por ejemplo, para el plebiscito del ’88, dijo que “votó por el Sí, pero con el corazón puesto en el No”… o cuando afirmó que él empezó su fortuna con unos pollitos que criaba, y que con un poquito de esfuerzo, se transformaron en un par de años en empresas.
