Sabe usted lo hinchabolas que es escuchar “Víctor Jara, Presente!” en un número cercano a las 15 veces en una sola noche? A mí me gusta Víctor, pero hay cosas que me parecen exageradas… he aquí la crónica en que reafirmo, mientras escuchaba a tres grandes músicos, mi impedimento de tolerancia para militar en el PC.
La espectación que había con el show del viernes recién pasado era, cuando menos, alta. Se trataba de las tres voces masculinas más importantes de la nueva escena musical, tanto por su calidad como por su popularidad (Nano Stern podrá tener tan buena voz como estos tres cantantes, pero claramente no la misma popularidad). Se esperaba un show redondo, completo, rotundo, y dichas proyecciones resultaron tan ciertas que haber pensado algo contrario resultaba irrisorio. El Estadio Víctor Jara, dos horas antes del show ya tenía largas colas para ingresar; a las 9pm, hora del show, el interior del Estadio estaba con sus asientos repletos. En un sólo espacio quedaban algunas butacas vacías; al centro y adelante, justo tras la mesa de sonido. El motivo?? Asientos reservados para Joan Jara quien ingresó sólo pocos minutos antes de comenzar el show.
Estamos prontos a comenzar, y la gente de ViaX se ve más relajada que a nuestra llegada. Ellos tendrán la tarea de grabar todo el show, que será retransmitido a través de la señal de cable (no nos dijeron fecha) y que posteriormente será editado para un DVD de la Fundación Víctor Jara. Dan a la prensa algunas instrucciones con tono de milicos (así que supongo que era gente del Canal y no de la Fundación) , nos ubicamos donde nuestras cabezas no afecten las grabaciones, pasan unos minutos y comienza el show. Aplauso cerrado. Gepe a nuestra derecha, Manuel Garía de frente al centro, y Chinoy a la izquierda; comienza la música.
Es extraña la mezcla estética sobre el escenario. De fondo un grupo de cuerdas vestidos con traje de gala; al lado de Gepe, en bombos y batería, un joven en camisa como floreada; al lado de Chinoy, tipos con abrigo o chaquetas negras; y los artistas principales, en el orden ya nombrado, tampoco parecieran combinarse. Chinoy en camisa celeste manga corta y camiseta, Manuel de negro y corbata roja, y Gepe con un chaleco que ya se lo quisiera mi padre. Y a pesar de la mescolanza, hay algo que parece equilibrar las fuerzas; algo se puede intuir sobre lo que vendrá. Luego de algunos temas en común, comienzan a quedar sólos cada uno sobre el escenario. El primer encargado es Gepe.

Gepe en el Víctor Jara
Los aplausos no se hicieron esperar. Gepe comenzó su labor con la fuerza que le caracteriza, mientras los pulsos tan recurrentes en sus canciones hacían que uno moviera el cuerpo pensando en un tecno. Es una de las gracias de Gepe; si bien sus pulsos no son de un sonido de negra en cada cuarto, sino que varían dependiendo del tema, durante la canción se hacen constantes hasta el punto que dicha redundancia se transforma en una suerte de línea a seguir clarísima para el público, que sin problemas puede marcar el paso con sus aplausos. Es hora de Chinoy.

Chinoy en el Víctor Jara
Aplauso cerrado. Lo que produce Chinoy en el público no es indiferente para nadie. No hay medias tintas para él; hay quienes se sienten profundamente desagradados con su voz, y otros que sin saber muy bien porqué se dejan atrapar por ese grito casi gutural que emite. Pero más allá de las diferentes actitudes que pueda tomar el público para con él, su aparición es un aplauso cerrado y ensordecedor; no hay en toda la noche alguien más aplaudido que él… nisiquiera Víctor Jara. Y a quien le toca seguir no es nada más ni nada menos que el padrino del chico de San Antonio; Manuel García.

Manuel García en el Víctor Jara
El Padrino ha hecho su ingreso. La melodiosa voz, símil a la del cubano Rodríguez, no puede sino erizar los pelos de todos aquellos que juran y rejuran que esto es un mitín político. Pero más allá de eso, la música y la voz son más fuertes, y sólo como coro quedan los gritos hoz-ados. Luego de la primera ronda, comienzan a repetirse y hacerse cada vez más largos los pequeños shows, hasta la llegada de una invitada especial; para seguir amenizando el ambiente vestimental, hace su ingreso la también cantante chilena Camila Moreno, amiga de los músicos.

Manuel García y Camila Moreno
Luego de tocar dos temas, comienza a teminar el show. Para concluir con el broche de oro necesario, los músicos comienza a interpretar Luchín de Víctor Jara, con video de fondo y música incluída de la canción original. Aplauso cerrado nuevamente. Las microgeneraciones musicales han hecho gala de lo mejor de sí: el tío Gepe, el padrino García, el hijo Chinoy y la hermana Camila. Y por supuesto la familia chocha, que llena las butacas.
