NO ES SÓLO CUESTIÓN DE LLENAR PELOTITAS

NO ES SÓLO CUESTIÓN DE LLENAR PELOTITAS

Me subí a la micro esta vez escuchando las noticias matutinas. 282 mil cabros se partirían la cabeza entre hoy y mañana por la famosa PSU. Conversando con una prima, que debe rendirla el próximo año, me acordaba de cómo por todos lados, la gente cercana en todos los espectros empiezan a hinchar las esféricas respecto al mentado examen. Sobre todo en mi caso particular, que me gané segundo plato.

Es que la PSU suele ser un martirio para caleta de cabros. Sufren severos dramas, que van desde la crisis de angustia, pánico, insomnio, curaderas, y hasta rupturas, entre otras cosas que me han contado. Charcha, en todo caso. Tomando en consideración que es tan sólo un lote de pruebas.

La idiotización a la que recurre la gente para darle bombo a la PSU llega a niveles impensados. Los colegios revientan a sus estudiantes con el tema, dándoles a entender que la prueba es algo casi humeano (de Hume, por si me cacha Rodríguez para que no me raje), que todo parte y termina en la PSU. Son puras patrañas, muchachines. Hay cosas peores, aunque no suene de lo más optimista.

El punto, es que hay que entender que la PSU no es ningún sistema de representación de ninguna porquería. Es noticia en todos lados, se gana un espacio todas las semanas en el Diario de Agustín y las universidades privadas se soban las manos esperando a polluelos mechones que ven sus ilusiones en esa prueba que los traiciona negándoles el ingreso a una universidad tradicional.La PSU sigue siendo un instrumento de evaluación que no considera siquiera en qué condiciones te educaste, y si bien, los medios tratan el tema de los colegios fiscales que estuvieron en paro para criminalizar a los profes, no hay que dejar de notar que muchos de los cabros de colegios municipales no tiene cómo hacer frente al cortacabezas.

Todo esto, sumado a la parafernalia del proceso, la burocracia, y el bombo que las mismas familias promueven -quizás no malintencionadamente, pero ponen sus ilusiones en eso-, no hace más que reventar a un  joven que se enfrenta a una situación que es brígida. Elegir qué carajo hacer.

Pero compadre. Si alcanza a leer esto antes de su PSU de Matemáticas e Historia, reciba mi abrazo para darle tranquilidad. Su vida no terminará en la pregunta 75 de la prueba de aritmética geométrica ni cuando el 21 de diciembre veas los resultados. En este país que sólo te hace pensar en el dinero, lo importante es que toda esta presión no sea en vano. La vida la eliges tú desde ahora, y nunca olvides tu vocación, ya que todo este proceso no es sólo cuestión de llenar pelotitas, sino que hacerse responsable de verdad de la vida propia. Y claro, no tenga miedo a equivocarse, que es mucho mejor dar la vuelta y replantearse, que ser un frustrado para siempre. Luego, asuma la responsabilidad también de pensar si toda esta presión es legítima. Tal vez su grito de descontento el dia de mañana le hará un bien a los suyos.

About the Author

Estudiante de periodismo de la Universidad de Chile. Director fundador de El Aguja en 2004.