Seguramente es el artículo que los profes más esperaron de nuestro humilde pasquín, y lo leerán diez veces.
Podía ser un tanto lamentable que Iván Torres esta vez sí tuviese razón para decir que caerían los patos asados. Pero diga lo que diga el hombre de la tele (casi)estatal, esa multicancha en el corazón de Gómez Millas era una sartén a punto de ver la génesis de hijos de Bello fritos. Era ese miércoles 9 de diciembre, antes de que los colocolinos celebraran. Se enfrentaron los Bombineros, un equipo emergente, con más ganas que talento; y los implacables Profesores con su exponente máximo: Carlos Ossa. Sí, leyó bien. Ossa, el citador del pleito.
Los profesores estaban uniformados impecablemente de blanco. Claudio Salinas nos confidenciaba que el mismo Ossa se habría rajado con las poleras. Poco a poco la barra del team Libertad de Expresión iban llegando. Ya cantaban el cuarto gol cuando las profesoras dejaron su rol académicos para ser porristas.
Cuatro a Cero en un primer tiempo en el que Bombineros tocaba una pelota caprichosa, que no quería juntarse con el naranjo de las camisetas que vestían a los del equipo novato. Carlos Said daba la hora en el arco, en un severo error táctico de camarín, ya que en un peloteo posterior César Fuenzalida – el más aperrado de Bombineros- demostraba su habilidad bajo los tres palos.
Segundo tiempo, y Chikocl se ahogaba una vez más en cancha. No hay caso con el maipucino, que alega que jugando en tierras gomezmillanas se apuna. Coco se iba picando, Rati denunciaba golpes por parte de Salinas y Pipe Villarroel con César sucumbían ante la rapidez de Cabalín y su clon más joven y nuevo fichaje del team Libertad de Expresión. ¿Y Ossa?… muy tranquilo en su arco. No dejó pasar ninguno de los pocos balones que le llegaron.
De pronto, entro en el equipo docente una figura. Hasta Villarroel y Fuenzalida se cuadraron ante el ingreso de Carlos Saavedra, que se lució en la primera línea de los profes. Pocos minutos y salió. Se escuchó de la boca de un colega con toda la sorna: “Te volvieron a echar, Carlos”.
Errores defensivos y un estado físico deplorable fueron aún más fatales en Bombineros y propiciaron otros seis goles a la factura emitida por tercer piso. Fueron diez goles contra cero en un partido caliente, pero más por culpa del sol. No tuvieron nada más que hacer los naranjas, más que aceptar una revancha para este viernes 18, en las mismas canchas. Y por supuesto, los epítetos de los hooligans del equipo docente, quienes rogaban por que esta crónica se publicara.
¿Y el desafiante? Ossa quedó contento. Eso era importante. Ahora, vamos por la revancha.

L! xD
Son una vergûenzaaa
que verguenza! viendo a algunos que “conozco” igual se nota que son malos para la pelota xD
aguante don Ossa !