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Esta semana, a petición popular, hablaré sobre la película más grotesca hecha en toda la historia del cine. Un asqueroso filme de culto que a mi parecer se transforma en una respuesta repulsiva a los cánones de la moral occidental y en el caballito de batalla de toda una postura de contra-cultura.
Por allá por 1972, un enfermizo sujeto llamado John Waters, filmó lo que sería una de las películas más estúpidas, carentes de sentido y repulsivas jamás hechas: PINK FLAMINGOS.
Esta cátedra del mal gusto cuenta la historia de Babs Johnson (interpretada por Divine), una Drag Queen que está orgullosa de ser considerada la persona más inmunda del mundo. Vive con su estrafalaria familia en una casa rodante, la cual en sus afueras tiene dos flamencos rosados, que le dan el título a la película.
Entre los personajes de este filme, además de la obesa y grotesca Babs, nos encontramos con su hijo Crackers, un depravado sexual que le gusta tener relaciones dentro de un gallinero. Y su madre, “Mama Edie”, otro personaje obeso que está todo el tiempo dentro de un corral y come huevos crudos como si se fuera a acabar el mundo.
Los antagonistas de esta historia son Connie y Raymond Marble, quienes raptan jovencitas que luego encierran en una mazmorra en su casa para inseminarlas artificialmente y vender sus bebes a parejas de lesbianas. Ellos quieren convertirse en los MÁS INMUNDOS DEL MUNDO, y harán todo lo posible para perjudicar a Babs y su familia.
Durante los 93 minutos de esta historia (o los 108 si es que te da para ver la versión extendida), te encontrarás desde maneras repulsivas de comer huevos, pasando por un incestuoso sexo oral, hasta un exquisito saboreo de excremento de perro.
No se si para esta película se pueda hablar de “los malos” y “los buenos”, la 100 por ciento grotesca falta de moralidad del guión (si es que alguna vez existió un guión), nos enfrenta a personajes que rompen todos los esquemas tanto culturales como cinematográficos a los que estamos acostumbrados.
Es un filme que a nadie puede dejar indiferente y que definitivamente nos es repulsivo por el sólo hecho de romper con los estándares de nuestra cultura, por quebrar los conceptos duales a los que estamos acostumbrados y someternos a vómito fílmico donde no podemos seleccionar con que queremos identificarnos.
Repulsiva, grotesca, pornográfica, incestuosa, inmoral, zoofilica, vomitable, voyerista, enferma, canibal, depravada, totalmente de mal gusto y DE CULTO, con letras mayúsculas. Si ha llegado hasta acá, simplemente no coma nada que le pueda hacer mal, tome agüita, amárrese al asiento y véala.
