PORQUE FUIMOS CABRONES

PORQUE FUIMOS CABRONES

EL AGUJA, edición Nº 7
6 de Abril de 2009

Todos nos enteramos de la trágica muerte de Felipe Cruzat, el niño que esperó alrededor de 3 meses un corazón, que nunca llegó. Todos vimos el pomposo funeral, lleno de miles de chilenos que fueron a despedir al nuevo “mártir”.

Sí, un nuevo mártir ha nacido y su bandera de lucha es la donación de órganos. Así, se ha puesto en la agenda pública el nuevo problema que aqueja a nuestro país, y como en todos los problemas de tal relevancia, alguien debe morir para hacerlos notar.

El sistema de donación de órganos en Chile es horriblemente malo, y lo no tan chistosito de ello es que ahora nos damos cuenta. Miles de personas han tratado de sobrevivir bajo esa forma de donativo (algunos sin éxito), y lo macabro de todo es cómo ahora un niño de 11 años, que agitado por la prensa, hace notar lo que a nadie le interesaba ver.

¿Y qué efectos mediáticos tiene esto?, además de darle pega a muchos periodistas, produce que en miles de foros de la Internet se discuta el tema y que muchos en facebook, se hayan hecho donantes de la noche a la mañana.

Pero no deberíamos sentirnos aliviados, es más, esto debería ser una alerta no solo para este tema puntual, sino para miles de otros aspectos que están mal en Chile y que todavía no tienen su “Felipe Cruzat” que los haga ver.

Despedir a Felipe quizás sea un consuelo, pero no quita el hecho de que el cabro no debería haber muerto. Si tan solo las cosas estuvieran bien hechas en este país, quizás nos evitaríamos ver a inocentes partir antes de tiempo.

Incluso, ahora en el marco de la Semana Santa, donde a algunos creyentes se les olvida la hipocresía que los invade (pecadores permanentes al más estilo del cura Gatica) debería instalarse con más power la discusión del tema de los donantes de órganos.

Pero cuando nos encontramos de frente con una sociedad injustamente egoísta y que se avala en su fe para olvidarse del prójimo, no sólo estamos en una vil contradicción, sino que implícitamente estamos siendo cómplices de miles de asesinatos a varios “Cruzats” que aparecerán todos los días.

O sea, si no nos entendió señora o señor chileno, Cruzat se nos fue por cabrones. Así no más. Pero que quede claro que al dejar esta tierra, los órganos podrían salvar a una que otra persona, en vez de alimentar a los gusanos.

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Desde el ICEI para toda la Chile, siempre metidos en todas.