Uno de los candidatos más aburridos de esta campaña es sin duda Eduardo Frei. Aunque Sebastián Piñera no se queda atrás, con sus intentos por parecer espontáneo, el decé se ha ganado varios comentarios por su enfermiza fomedad.
Eso, sumado a lo agresivo e intolerante que suele ser ante algunos puntos de vista y preguntas de periodistas –que a veces son verdaderamente unas estupideces- le está jugando bastante en contra en la campaña. Ya hay encuestas como la de La Tercera que lo muestran bajo Marco Enríquez-Ominami, en un empate técnico.
En esas circunstancias, si el candidato amarillo quiere subir aunque sea para mantener la dignidad y el orgullo dentro de su partido y conglomerado, debe cambiar la forma de hacer las cosas y de mostrarse ante la prensa. Ya se sacó la corbata, pero ese es tan sólo el primer paso.
Lo que sigue, es ser más espontáneo, o más creativo en las tallas que tira. Esto lo ayudará a repuntar sobre todo en el público más sentimental, el que no se preocupa de ver el programa de gobierno sino el cómo actúa y se plantea frente a situaciones. Claramente, esto no significa dejar de lado lo otro.
Además, las frases creativas suelen ser las mejores, muchas de ellas quedan dando vuelta en la prensa por varios días, y algunas incluso pasan a la historia. Antes era más común, pero hoy parece ser que los candidatos están muy programados y pauteados para decir todo, no hay improvisación, tratan de pasar desapercibidos, incluso de parecerse lo más posible al presidenciable de al lado, quizás por el miedo a ir más allá y mandarse un cagazo.
Ejemplo de lo pauteado que están los candidatos es el Piñerizer, un generador de discursos que apareció hace algunas semanas. En esta ocasión, la broma le tocó a Sebastián Piñera, pero bien podría haber sido Frei o algún otro candidato.
Y ustedes dirán, pero si da lo mismo como lo que diga el candidato, lo importante es que haga cosas. Bueno, creo que si no es capaz de decir algo novedoso, mucho menos podrá hacer algo novedoso. Por lo demás, ese binomio del decir/hacer es un arma de doble filo: si el candidato no dice nada distinto a lo que dicen los demás, ¿cómo votaremos? Los únicos que han demostrado ser un poco mejores en este ámbito son MEO y Arrate, pero uno habla muy rápido y no se entiende y al otro la prensa no lo pesca.
Así que, mejor que vayan moviendo las lenguas y sacando buenas frases. Que no le tengan miedo a la pelea, a las confrontaciones, a las escaramuzas, como dicen hoy en día, y demuestren porqué quieren llegar a La Moneda. Sean más mediáticos, que eso también sirve. De lo contrario, pasará a ser la campaña más fome en la historia de Chile.
