Lo primero en que algunos se fijan cuando alguien asume un cargo es su curriculum. Algo así como buscando una respuesta al chaquetero chilenismo ¿Y éste a quién le ha ganado?
Resulta que Julio Sarmiento, el recién electo presidente de la FECh, líder supremo de las tropas de aquí al bicentenario (recurso hecatombico, lo sé), bien puede jactarse de haber hecho un par de cosillas en esta universidad.
Partiendo como humilde delegado de curso en su carrera, luego concejero FECh y, posteriormente, Presidente del Consejo de Estudiantes de la Salud de la Facultad de Medicina (dos veces).
Tiempo después y los pasados los niveles de evolución meneyemenísticos correspondientes, el cabro llegó a ser Senador Universitario (2008 – 2010) para finalizar con la asunción a los cielos como apóstol de la orden de Fede, en el cargo de Secretario Ejecutivo de la Federación.
Cubano de nacimiento, llegado a Chile el 2002 por atados familiares, al parecer Sarmiento las ha hecho todas. Incluyendo la dirección de la revista Espéculo de Medicina y la militancia de izquierda que lleva a la JJCC de vuelta a la FECh.
Y apropósito de la asunción a la misma, en su blog confiesa abiertamente: “Esta no ha sido una decisión fácil, ni mucho menos un pasatiempo ocasional, forma parte de un proyecto colectivo que se ha nutrido de muchas manos para asumir el desafío de encabezar la organización estudiantil más importante de Chile”.
Ahora si le aplicamos al para lenguaje el discurso que dispara por el aire con voz potente, ligeramente sazonada con una pizca de isla centroamericana, propone a diestra y siniestra una Federación influyente, cercana.
Y por si no le queda claro, siempre está por ahí esa sonrisa que (como dijo un metaperiodista) podría ser la de Pepe Auth en sus años mozos, y un brazo derecho enfático que va y viene. A golpear el aire de ha dicho.
“Yo quiero presidir la FECh por darle vida a esta idea, hay condiciones, manos y propuestas para cristalizarla, y vale la pena los meses de esfuerzo, la postergación de mis estudios y todo lo que sea necesario dar para llevarla a cabo. Solo falta el apoyo en las urnas y eso es el rol que depende del resto.”
Bueno, al menos las buenas intenciones no le faltan y manos para trabajar le sobran. Habrá que ver que deparan los astros para este hijo de Bello. Por su bien… Y por el nuestro.

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Un regalo para la gallá