Desde que estabamos esa madrugada de lunes en Valdivia esperando afuera de esa discoteque o rogando porque algún taxista supiera donde había una botillería abierta, no había visto tanta gente de cine de todos los cursos como el día jueves, en la funa de la reunión para que se nos explicara cual fue el motivo de que Carlos Saavedra dejara el cargo de Jefe de Carrera para dar el paso a Macarena López.
Mucho se especuló. El dato oficial se esparció entre los pasillos por medio de rumores, conversaciones entre cortadas, supuestos roces entre profesores. Todo era información que nunca tuvo la oportunidad de que quedara clara hasta que el profesor Santa Cruz explicó la situación cuando ya estábamos en tercer piso.
Fue entre estas especulaciones donde apareció una sensación de ocultismo e irregularidad respecto a la decisión. No hubo instancias para aclarar algo tan importante, entonces el sentido común nos lleva a la conclusión de que hay algo mas allí. Posibles alianzas de profesores con intereses particulares, rivalidades y roces, algo que mostraba la desconfianza acumulada sobre el proceso directivo de la carrera.
Afortunadamente estas sospechas fueron negadas cuando Faride Zerán aclaró que en ningún caso hubo una sanción a Carlos Saavedra sino que el cambio de cargo fue parte de un procedimiento natural de la Universidad en torno al tiempo en un difícil cargo como Jefe de Carrera.
Entre tanto, es algo infantil ir pensando que la directiva del ICEI se levanta con el fin de hacer cada día la carrera peor, de que las mecánicas del tercer piso no piensan en los problemas, que Carlos Saavedra lucha titánicamente contra un tercer piso que pretende lo peor para sus alumnos, y que existen rivalidades tan grandes entre los profesores de Cine que viven pensando en sacarle ventaja al otro grupo. Incluso el hecho de que si Carlos Saavedra se va de la carrera a viajar por nuestro país para realizar algún documental generaría el colapso de la carrera es falaz como decía la profesora Faride.
Sin duda existe una gran diferencia entre como Carlos Saavedra ha aprovechado las instancias para conocer las dificultades de la carrera y ha entregado soluciones en torno al ordenamiento de nuestra malla mágica. No es de negar que su presencia desde la gestación de la carrera y, mas aún, su cargo como coordinador de futuro quinto año responden a su liderazgo y a la confianza que se ha ganado para poder organizar el programa de la primera generación que saldrá.
Parte de su buen manejo se debe a su trabajo diario con los alumnos y la disponibilidad para plantear los problemas, algo que resulta casi un lujo en esta carrera, y más aún, el de no estar únicamente en contacto con alumnos de una generación solamente. La coordinadora de primero Alicia Scherson es otra de las docentes que ha estado en contacto con mas generaciones, y que demuestra que el proyecto de nuestra carrera tiene solidez, y que existe (si, existe) una continuidad respecto a la carrera.
El reclamo de Lubbert respecto al fracaso de su iniciativa para generar reuniones con los cursos sobre los mismos problemas es un buen ejemplo de aquello. Esta razón demuestra que para recuperar la confianza todos debemos colaborar por tener instancias donde los problemas se conversen, sabemos que hay intención y que la figura de nuestra concejera FECH Celeste Muñoz ha tenido un gran compromiso con plantear los problemas de la carrera ante las autoridades, sin embargo todos debemos hacer autocrítica y colaborar para que podamos generar instancias y aprovecharlas.
Ahora bien, nuestra futura jefa de carrera no puede empezar a tener este compromiso desde el día que toma su cargo. Si de probar gente nueva se trata, por lo menos se debe probar con gente que durante el tiempo que lleva , pudo realizar una gestión adecuada y la posibilidad de hacer uso de su capacidad para responder a este desafío. Su silencio en la reunión cuando se cuestionaba su futuro ascenso, hizo que se escondiera entre los rulos de Faride y no fue capaz de probar por qué tenía sus méritos para ser jefa de carrera.
El cuestionado rol de coordinador de equipos que “sirvió para tapar una falta de organización respecto al tema”, es una tarea dura que tampoco pudo ser gestionada eficientemente. Es lógico de que cuando ponemos a alguien en un cargo difícil, tiene que ser capaz de organizar correctamente todo el procedimiento.
El hecho de que hasta en la presentación de los cortos de tercero se presentara una declaración sobre que un trabajo fue perjudicado porque coordinación de equipos no cumplió con los plazos que había acordado, demuestra un descontento sobre la gestión. Todos tuvimos problemas para adaptarnos el nuevo sistema, pero cuando uno se adapta, cumple con los plazos y es coordinación el que no cumple, hecho que perjudicó a segundo y a cuarto año, nos resulta difícil la famosa confianza.
Sabemos que lo de Saavedra son solo negocios. Lo de Macarena esta vez es personal.
