“Gracias por fumar” es la opera prima de Jason Rietman (el mismo director de Juno), y fue filmada el 2005.
Esta comedia se ríe de los adictos al cigarro, de los que se abstienen y de cómo las multinacionales tabacaleras defienden su negocio ante las críticas de la opinión pública.
“La Academia de Estudios Tabacaleros” es una entidad con un nombre siútico que se dedica a la investigación sobre los efectos que tiene el puchito en la salud de las personas. Pero toda esa parafernalia científica al final se transforma en un puro eufemismo, es puro tollo, ya que la mencionada academia es financiada curiosamente por las grandes tabacaleras, así que por ende los tipos nunca encuentran nada contundente en sus investigaciones.
Nick Naylor es el vicepresidente de la academia y la cara visible ante el público de la defensa a los consumidores de tabaco. Su pega es hablar, vender la pescá, presentar los argumentos pertinentes para defender lo indefendible, y para que andamos con cosas, el tipo es seco.
Nuestro protagonista juntos a sus amigos crearon un club que autodenominaron “Los Mercaderes de la Muerte”, en el que participan una bebedora defensora de la venta de alcohol a menores de edad con “consentimiento” y un gordo ex-milico que promueve el uso de armas de fuego. Se reúnen cada semana a comer algo y a hablar de sus respectivos trabajos, que son en resumen, matar gente legalmente.
Durante el filme nos vamos dando cuenta que el hombre que mata más personas lícita y diariamente en el mundo, también es humano y no disfruta mucho de serlo. Intentará explicarle a su hijo en que consiste su trabajo, lo cual le resulta complicado ya que intenta no caer en el moralismo. Además se deberá enfrentar a un senador conservador amante del queso que quiere colocar una advertencia de veneno en cada cajetilla de cigarrillos que se venda en Gringolandia (el génesis de Don Miguel).
Entre medio conocerá una exquisita periodista que está haciendo una articulo sobre él, tendrá que mamarse las excentricidades de un raro productor de Hollywood, y callar de su enfermedad al westerniano Hombre Malrboro.
En definitiva es una entretenida película que vale la pena ver alguna vez fumándose un puchito. No watea ya que está bien armada y es precisa, con un humor negro muy bien construido y disfrutable para todos aquellos tabaco-adictos y para los que se atragantan con el humo.

amo esta peli……es cmo mi sueño ser un lobista tan hijo de puta como nick naylor