Comenzó el Bicentenario, mialma. Y con todo. Aunque a algunos puede haberles no gustado la parafernalia en la Plaza de la Ciudadanía, la cosa es que el país entero entró en la volada de las celebraciones y la memoria colectiva. Mal que mal, 200 años de vida “independiente” y “republicana” no se cuentan con tanta facilidad, y qué jué.
Memoria colectiva. Innegable el aporte que hace la administración Bachelet al restaurar y entregar la banderita chilena, mi banderita tricolor, sobre la que juró don Bennaddo aquel 12 de febrero de 1818 (por cierto, qué día más cargado de sentimientos para nuestro país). Es todo un símbolo de las vicisitudes que ha pasado nuestro calcetín de tierra.
¿Es justo y necesario? Claro que sí. No podemos perder la memoria, no podemos olvidar nuestro pasado, si es que queremos seguir adelante. Si es que toda la ciudadanía, la comunidad, tiene el anhelo de crecer, desarrollarse. Para no cometer los mismos errores del pasado.
Y también, cosa sorprendente y necesaria, se habló de futuro, del país que queremos (¡!), al publicarse la norma de televisión digital terrestre que operará en el país, y las condiciones en que podrán operar los dueños de las señales. Falta aún, y es un trabajo largo, la publicación de una nueva ley que regule la televisión nacional, pero esta decisión y el buen manejo técnico que ha demostrado en la cartera René Cortázar, hacen pensar que vamos bien encaminados en este sentido. Ojalá que papá Estado entienda que también aquí debe haber un apoyo económico, que beneficie a todo el país. Y que las universidades se pongan a trabajar en el tema, que harta falta hace hoy en día.
En fin. Esta semana fuimos testigos de un intento de discusión que pocas veces se da en nuestro país: la discusión por el Chile que queremos tener. Que queremos dejarle a nuestros hijos, nuestros nietos. Harta falta que hacía, a Dios Gracias que se está dando. Y ojalá que esta cosita de andar trazando futuro nos dure un buen rato.
Un regalito dieciochero, a propósito de memoria y futuro

Personalmente no tuve problemas con la parafernalia en la Plaza de la Ciudadanía, pero un pequeño detalle; a cada rato decían “y esto es un regalo del Gobierno de Chile” y como que apestaba eso (o sea, si, está bien que lo digan, pero un par de veces basta y sobra, no a cada rato)