Recuerdo una frase de las tantas de mi abuelo “Todas las películas chilenas son malas”, y si todas las películas chilenas fueran como Bidón, corto ganador del 5to honorable, místico y lleno de suspenso real, Festival de Cine de Valdivia, esa afirmación podría tener mucha razón.
Lo que sabemos es que Sergio Armstrong dirigió este cortito del año 98′ y sus demás trabajos han sido como operador de cámara en algunas películas chilenas de fines de los 90 y como director de fotografía en Grado 3.
Bidon, empieza con créditos bastante similares a los usados en El Chacal de Nahueltoro de Littin. Nos muestra una pareja de ladrones compuesta por Catalina Saavedra antes de que se dedicara a sus tradicionales papeles de nana, y un actor llamado Vittorio Yaconi que se ha dedicado al teatro y a pequeñas apariciones en la televisión, que roban un banco y se quedan estancados en el desierto, para luego creer que se acaba el mundo.
Ninguno hace un aporte rescatable en términos actorales. Les aseguro que nadie le cree el susto a la muchacha cuando encuentra ratones en la bolsa donde está el tipo amordazado en la maleta. Tampoco, Yaconi que precisamente en, o sea cuando, bueno siendo honestos la mayor parte del tiempo no le creemos mucho.
Esos trajes a lo Pulp Fiction y esas tomas desde la maletera, que nos recalcan uno de nuestras fijaciones para destruir el producto audiovisual que sea. “En Chile todo se copia, y se copia mal”. Hay una frustración constante acerca de ese intento de copiar que nunca es entendido como un guiño a una película, sino un intento completamente descarado por destruir los elementos de una película exitosa llevándolos a realidades tan poco convincentes como algunas ficciones chilenas de los 90’.
Afortunadamente, aunque haya cortos como este, películas como Che Copete y Ron de 500 pesos, tenemos algunas esperanzas en que dentro de nuestra soberanía, existan películas que realmente sean un aporte. El cine es trabajo duro y sangre, pero de a poco los últimos años han sido mucho mejor que esas locas historias post-dictadura. Películas como “La buena vida” o “Tony Manero” nos dan pie para que en el futuro no se mantenga el prejuicio que mi abuelo tiene contra las películas chilenas. Para que mencionar al nuevo cine latinoamericano, que hizo soportables todas esas películas malas, porque en Chile el cine si podía tener el lugar que se merece.
Aquí, les dejo esto. La próxima semana tendremos algo mas esperanzador.
