UN LUGAR DONDE NO EXISTE EL OLVIDO

UN LUGAR DONDE NO EXISTE EL OLVIDO

La Villa Francia guarda una de aquellas historias macabras de la dictadura de Pinochet en Chile. Ya que ha pasado otro Día del Joven Combatiente…¿Cuántos pendejos picados a revolucionarios sabrán realmente lo que sucedió en aquel barrio de Estación Central?… El Aguja te lo cuenta.

EL AGUJA, edición Nº 6
30 de Marzo de 2009

Cómo no pueden llamar la atención esos bloques que están a lo largo de la avenida 5 de Abril, en la comuna de Estación Central. Cuando era chico, viví al lado de la Villa Francia y siempre me llamaron la atención los murales que adornan los departamentos. Claro que captar qué decían, una década después del 29 de marzo de 1985 era medio pelúo. Tenia 7 años no más y no cachaba una de las acciones del entonces comandante en jefe del ejército, y de otros tantos actores de la farándula política de los años 80.

Hoy, como muchos compañeros, paso por ahí en la 506 y sigo viendo los mismos departamentos con los murales, pero supe al fin interpretar ese sentimiento que queda intacto independiente del tiempo que pase. Entre esos sentimientos plasmados en pinturas y esténciles, destacan los rostros de dos cabros: Ellos son los hermanos Eduardo y Rafael Vergara Toledo.

De ellos se han contado miles de aventuras por parte de la prensa, como por ejemplo que ellos parecieran tener poderes ultra oscuros capaces de conspirar contra cualquier poder y que eran unos peligrosos extremistas fanáticos de los bombazos y todas esas vainas. Lo cierto, era que tenían 18 y 20 años respectivamente, y pertenecían al MIR, piño brígidamente opositor a la dictadura de Pinochet. Pero esa fue su gran condena.

A los brothers les cargaron un cúmulo de acusaciones, desde infracciones a la ley de armas, a infracciones a la ley de seguridad interior del estado; además que supuestamente los tendrían fichados por el manso currículum de “flaitismos” de cosas que nunca fueron.

Donde iban, cachaban que movían el agua y agitaban a la masa con charangos de calidad. Por eso, incluso a Eduardo lo echaron cagando del Pedagógico, y a Rafa lo marginaron de su cole. Además, les allanaron la casa en 1984, a lo que su familia cacareó contra carabineros por saquearles el hogar donde vivían. Pero por eso, literalmente se tiraron y los cabros comenzaron a ser perseguidos por agentes del régimen.

29 de Marzo de 1985: 5 de Abril con Las Rejas

Lo que iba a suceder, si las balas no hubiesen estado presentes, nunca estuvo claro. Y aunque carabineros dijeran que iban a asaltar una panadería, esto nunca fue. Lo que sí pasó, y sin importar como y con quien haya sido, fue que a los hermanos Vergara los agarraron a balazos en la esquina de Miguel de Cervantes con 5 de Abril, a un par de cuadras de Las Rejas el 29 de marzo de 1985 a las 19:30 horas. A Eduardo lo mataron de un balazo en el corazón y a su hermano Rafael, quien intentó auxiliarlo, le mandaron un tunazo en el glúteo y le sacaron la cresta de forma maletera entre varios matones de verde, para luego eliminarlo de un balazo en la nuca. Los subieron a un carro policial, y los remataron para luego abandonar sus cuerpos en la calle.

A estos asesinatos se sumaron otras tres bajas en las filas del MIR: José Manuel Parada, Manuel Guerrero y Santiago Nattino fueron encontrados degollados en las horas siguientes. El motivo era suficiente: el homenaje a estos rebeldes caídos que sabían cuales eran sus convicciones se inmortalizaría en el Día del Joven Combatiente.

24 años después…

En mayo del año pasado recién se dictaron sentencias en contra del cabo 2º (R) de carabineros Jorge Marín (15 años y 1 día), el capitán (R) Ambler Hinojosa y el cabo 1º Francisco Toledo, estos últimos con 10 años y un día, todos sin ningún tipo de beneficio. Sin embargo, el sargento Marcelo Muñoz fue absuelto de todo cargo ya que el juez  Carlos Gajardo, quien llevó la causa, estimó que no tuvo injerencia en el crimen.

Con los asesinos presos, Pinochet ya derrotado y muerto, y el peso de la historia, las nuevas generaciones se han ido enterando de que el 29 de marzo no es una fecha cualquiera. Lamentablemente, muchos no captan una de lo que realmente inspira el espíritu de esta efeméride del calendario rebelde. Pendejos que nacieron en democracia justifican su flaitismo en nombre de los hermanos Vergara sin tener idea alguna de qué significaba para ellos estar contra un sistema y de usar la inteligencia para poder crear una real disidencia al poder imperante.

Al cierre de esta edición un carabinero ya ha sido baleado en Peñalolén, una niña perdió un ojo en Pudahuel, y varias barricadas adornan los suelos de varias poblaciones… y no son precisamente asados para celebrar el triunfo de Chile sobre Perú en el fútbol.

A fin de cuentas, los hermanos Vergara nunca fueron más malos que las células fascistas de la dictadura, sino que tan sólo fueron leales a sus pensamientos, alimentados con el power que te da ser joven, y por consecuente, un rebelde. El asunto de hoy no es contra la rebeldía. El asunto es darse cuenta de cómo hoy se puede llegar a hacer revolución, porque de cualquier forma, en una sociedad que le encanta quedar sin memoria, muchos se olvidan que algunos fueron disidentes, y sumando al factor de la delincuencia que se ampara en hechos que realmente son importantes y que terminan por distorsionar, acaban demonizando cualquier tipo de homenaje.

Llega entonces, a ser un verdadero pecado ser un rebelde… pero muchos de igual forma deberían morderse la lengua: Que tire entonces la primera piedra el que nunca haya pecado.

About the Author

Estudiante de periodismo de la Universidad de Chile. Director fundador de El Aguja en 2004.