Casi por casualidad, terminé asistiendo a la Cantata Rock. Sí, la misma Cantata de Santa María de Quilapayún, pero reversionada por los Chancho en Piedra, más dos miembros del Quila, dos del Inti Histórico (puaj por la separación) y Pato Pimienta recitando de memoria. Harta innovación, mucho riesgo musical, para una ejecución que tuvo altibajos, pero que en las dos canciones más representativas fue impecable: “Vamos Mujer” y la Canción Final.
Y casi por casualidad, también, llegué a Plaza Brasil, al funeral de Víctor Jara. Y realmente fue algo conmovedor: miles y miles de personas compartiendo, cantando, bailando, en honor de un hombre que se convirtió en un símbolo. Símbolo de la creación, de la consecuencia en las ideas, y de cuánto perdimos cuando unos pocos creyeron ser la solución pasando por sobre el pueblo.
Qué noche más cargada de memoria, me dije yo. Casualidad o no, aparte de recordar miles y miles de vivencias mezcladas con la opresión, con el recuerdo, con la memoria, se dio que dos símbolos de períodos complicados se me juntaron en una sola noche. Después de ver la Cantata, cobra otro sentido haber visitado la Escuela Santa María, totalmente cerrada y casi negando su memoria. Y también cobra otro sentido la canción de Víctor Jara, su creación, cuando ves cuánto significa para nuestro pueblo, para nuestra sociedad. Cuánto se lo recuerda. Pero no como uno más de los que la dictadura nos quitó, sino como, nuevamente, el símbolo de un tiempo distinto, de circunstancias distintas, en las que, al parecer, era más fácil la convivencia entre todos.
Por eso me quedo con las palabras de Jorge Arrate, mientras caminaba en la procesión que llevó a Víctor de vuelta a su última morada, pero ahora sí con un funeral como se merece. “Es un triunfo de la memoria; trataron de hacer que Chile olvidara y aquí está lleno de miles de jóvenes, que recuerdan lo que no vivieron, porque tuvimos la capacidad de traspasarlo. Eso es la memoria, y esa es la gran victoria de la memoria sobre el olvido”.
Al menos este viernes, en mi corazón, la memoria ganó por goleada.
