Es difícil reducir a un rectángulo una catástrofe de las proporciones como ocurrió en Constitución. A donde se mirase se podía sacar una foto interesante, pues la desgracia humana estaba impregnada en cada escombro del pueblo. Tras haber pasado cuatro días del tsunami, en el pueblo todavía había gente que caminaba como zombies sin rumbo, mirando lo que en su momento fue su querido pueblo.
Ya van a ser dos semanas del terremoto, pero los escombros perdurarán por meses. Cada pastelón de adobe prensado en el suelo contiene parte de la historia de ese lugar, que ahora es barrida por buldózeres. Por suerte el espíritu no se rompe, y aunque suene sarcástico con la hecatombe ocurrida, quizás haya vientos de cambio.
Dejo estas fotos no como publicidad para donar. Más bien lo hago para testimoniar lo que pasó, como un turista que visita un lugar y fotografía lo que ve. Aunque sea duro ver parte de tu niñez en ruinas, por otro lado, existe la esperanza de que mejoren las cosas por allá.
Espero que cuando vaya el próximo año a ese pueblo, pueda ver toda la ayuda plasmada en una nueva arquitectura. Si todo va bien, deberían reconstruir el centro y la costanera de la ciudad, pero no podremos saber eso con certeza hasta que se haga. Quizás para Constitución, peor que el terremoto puede ser la apatía de los organismos que supuestamente están aquí para protegernos.













La fotos expresan mucho, realmente en constitucion hay mucho que trabajar :/