Syd barret fue el motor creativo durante la étapa prima de la banda hasta que su experimentación con drogas alucinógenas como el LSD acabarían por volverlo completamente loco. Lo demás integrantes optarían por reemplazarlo por David Gilmour,un amigo que él tenía en la universidad. Con Gilmour en guitarra y voz, Pink Floyd perdería el paradero de su antiguo frontman.
Wish you were here es un homenaje a Barret. Escrito por Roger Waters, que lentamente tomaría más protagonismo en trabajos posteriores, relata el origen, auge y ocaso del joven artista.
La banda ornamenta perfectamente este acto solemne. Gilmour nos regala desgarradores solos de guitarra, con historia, con nostalgia y una prolija interpretación. Nick Mason lleva las pulsaciones con suavidad en los temas más emotivos, pero no duda en darle duro a sus tarros y platos en los momentos más rockeros del disco como “Have a cigar”. Rick Wright (R.I.P.), con su característico “English Way”, cubre las piezas con finas atmosferas de sintetizador además de bellas interpretaciones en piano de cola. Es responsable de uno de los momentos más conmovedores de la placa, donde casi al final de ésta, toca una melodía de un tema de Syd: See Emily Play.
Esta producción contó con anécdotas que la hicieron más legendaria. Una de ellas narra un inesperada visita de Syd al estudio 3 de Abbey Road justo en el momento en que sus antiguos compañeros de banda se encontraban trabajando en su tributo (destacar que hacia mas de siete años que no sabían si quiera si estaba vivo). Su espontanea y corta visita ayudó a forjar lo que sería el concepto de la obra.
Este disco es una gran obra maestra de la música britanica. Sólo por su exelente composicion, ejecución y producción es ya merecedore de aplausos. A todo esto se le suma la gran carga emocional que los cuatro integrantes depositaron. El Wish you where here es una carta de despedida, un último abrazo a quien fue un gran artista, líder y amigo.
