Y HABLÓ LA DEMOCRACIA

Y HABLÓ LA DEMOCRACIA

Ante un pueblo que se jacta de su democracia, recuperada hace veinte años, ésta ha hablado. Piñera se va a investir de la banda tricolor y la piocha de O’Higgins en la semana que nuestros mechones se estrenarán como hijos de Bello.

No tardó en aparecer en todos lados la avalancha de puteadas y epítetos en contra del neoliberal más representativo de la pujanza chilensis (recuerden que es sólo para ellos). Un espectáculo lamentable y patético. El lunes igual el sol salió, se podía comer pan tranquilo y no parece haber habido algún trastorno.

Pero ahora, abundan las palabras, los meas culpas, las recriminaciones. Se manifiestan tomas de partidos políticos añejos, y pucheros de los viejos estandartes del arcoiris. La máquina piñerista se apresta a funcionar con la poco inocente propuesta de meter capitales privados a Codelco y asesoras que están sugiriendo un “mejor no” a la línea 6 del Metro, en desmedro de la gente de Pedro Aguirre Cerda y San Joaquín y lo denunciara Claudina Núñez. Sólo como prólogo.

Los ahora opositores, hasta una marcha para el 12 de marzo están organizando, como si todo Chile vaya a salir a la calle y a Piñera le vaya a tiritar la pera. Tontos mortales. Y lo digo “con toda la perso”. Ya cagaron, y se mamarán al gerente por cuatro años, a no ser que sencillamente se les ocurra matarlo y dar así otra razón para que los fachos pidan la resurrección de Pinochet.

No dejemos de lado la verdadera responsabilidad. No es que Piñera haya hecho una campaña brillante (en general fue nefasta de parte de todos), ni que él como persona proyecte demasiada confianza. Pero me acuerdo del Lars con esto, sin querer ofender a mi estimado compañero (no creo que se ofenda, en todo caso). Aunque les duela el ojete a los izquierdosos dogmáticos, fue tan perseverante como Allende para llegar a La Moneda. Sea como haya sido, también se mamó dos décadas de pega para al fin ser presidente.

Se suma a esto la penosa actuación de una izquierda inepta que anda a tropezones por todos lados donde es representada (hasta en la Fech, con festivales de peos y charangos por doquier). Ratones que se conforman con pactos de omisión y viven pendientes del pasado y se olvidan del presente, sin pensar en grande ni organizarse de forma eficiente.

Si después de todo, los ponceos políticos entre esa izquierda que volverá al parlamento y la principal responsable de esta debacle, la Concertación, siguen y seguirán desencantando a los electores.  No se inscriben los más jóvenes, los que sí lo hacen se decepcionan de los viejos culeados pasados a naftalina y mosaicos setenteros y los mueve la gran idea de anular en la papeleta. Gracias a esa disposición, el llamado “mal menor”, cagó y tendrán a Tatán como jefe de estado. Son tratos cínicos.

Marco lo dijo, aunque votara por Frei. De nada le servía anular, si otros 220 mil compatriotas no lo harían dándole la victoria a Piñera. No sirvió la estúpida soberbia de no marcar para que pesquen las demandas. Lamentablemente, y hasta el momento, el voto sigue mandando aunque salgan 8 mil veces a mojarse con agua del Mapocho y el binominal aseguró otros cuatro años de vida.

No existirá recambio hasta que los viejos salgan de su soberbia y paren de estar dejando la zorra, de no escuchar a una generación harta de la “dictadura del odio de la dictadura”, y los jóvenes realmente tengamos una iniciativa sólida de organizarnos en pos del país. Díganle vendido, traidor o díscolo, pero el chascón tenía razón.

Hasta cuándo, entonces. Si quieren, sigan puteando a Piñera hasta la muerte, si igual los accionistas de sus empresas se sobarán las manos y los ricos serán más ricos y los pobres seguirán pobres. Basta ya del peo descomunal que está dejando esta izquierda idiota, alharaca, y añeja, que no aprende de nada. Basta ya de la Concertación petulante, que tal como dijera Alfredo Jocelyn-Holt en LUN ayer, “se ganó a sí misma”, creyéndose eminencia y yéndose con la cola entre las piernas.

Si no queremos estar vencidos como nuevas generaciones, usemos la cabeza y organicemos nuevos referentes. Hagamos más debate, hagamos patria con el pensamiento fresco. No olvidemos el pasado, pero tampoco hagamos festín de él y miremos adelante con coraje e inteligencia. Las cosas suceden aquí y ahora, y quedarnos en dogmatismos es perder tiempo valioso.

Izquierdistas y Concertas. Es todo lo que podrían hacer para darles sentido a sus existencias,  y no es el momento de dar espectáculos imbéciles. Porque ante todos estos hechos que propiciaron lo que ocurrió el domingo ¿De qué se quejan, si igual le entregaron el país en bandeja a Piñera?

About the Author

Estudiante de periodismo de la Universidad de Chile. Director fundador de El Aguja en 2004.