Y LA COSA FUE MÁS O MENOS ASÍ

Y LA COSA FUE MÁS O MENOS ASÍ

Las dramáticas y espeluznantes horas que vivió Gino en una fábula para la conciencia

EL AGUJA, edición Nº 5
23 de Marzo de 2009

Después de estar un buen rato en el escenario colaborando con la seguridad -y de paso apareciendo en fotos al más puro “free style hip hop” con mi sombrero fiestero-, me vire para conquistar nuevos lares. Así fue que me encontré con algunos cabros de 5to que iban a ver como estaba la cosa en el carrete de sociales, por allá en el estacionamiento que esta detrás de la facultad. Y ya po, fuimos. Ellos se quedaron en la escalera de bajada al estacionamiento conversando mientras yo me iba a colonizar la pista de baile.

La cosa es que no alcanzo ni a mirar 5 segundos como estaba el bailongo cuando, de la nada, un tipo con los ojos más perdidos que yo en una sala de clases me dice: “Y que wea estai mirando, ah?, estai mirando mucho”.

Yo al principio -después de descolocarme por unos segundos-, trate de darle una vuelta mas alegre, y le dije al tipo con tono de broma “naa, pero que onda, ¿te asuste?”, sonriendo y con movimientos medio de payaso buena onda característicos de mi personalidad. Trate de acercarme pa terminar todo buena onda, y el tipo me manda a la cresta. Yo creo que mi look de skinhead trasnochado no ayudo mucho. Y ahí empezaron a llegar sus amigos.

Ya la cuestión estaba subida de tono y yo solo con 5 al frente dije, esta no es la mía, así que les dije ya chato de todo: “ah, ni ahí con discutir con puros pollos”, me di media vuelta, y me dirigí a donde estaban los cabros de 5to en la escalera.

En eso, cuando ya iba subiendo la escalera, el tipo se me acerca por la espalda de nuevo a echarme la foca, en evidente estado de ebriedad. Después de una corta discusión vi que el loco se me venia encima, pero alcance a conectar un par de golpes primero. De cualquier forma el me termino agarrando y botando al suelo, lo di vuelta y quede encima. En ese momento nos separan, y un cabro de 5to lo único que atina a decirme es que me vaya.

Yo trato de explicar que no fui quien empezó la cosa, pero igual estaba arriba de la pelota y con la adrenalina al tope, así que no me pescan mucho y le termino diciendo a una amiga que esta con otro tipo en la escalera que me daba lo mismo si eran 5, si me tenía que defender lo iba a hacer. Claro, si podía.

Después de eso fui a los baños, que estaban cerrados. Le pegue un puntapié a la puerta de pura rabia, y con el ruido salio el nochero del instituto, Figueroa, quien ya me conocía y me había cachado en otras peores hasta ese momento, así que le cuento todo.

Él, tela como siempre, me escucha, y como estaba con los nervios de punta porque lo último que quería era una pelea, me lleva a las mangueras para mojarme un poco la cara, y calmarme un poco. Y fue justo ahí, a medio andar, entre la oscuridad y por la espalda, que aparece el tipo de antes, y me estrella en la nuca una botella, me tira al suelo y me comienza a asfixiar.

Para que les voy a mentir, la vi negra. No me podía sacar al tipo, estaba aturdido por el botellazo y sangraba a chorros. Pero lo peor es que no podía respirar, y llegue a pensar, realmente, que ahí terminaba todo.

Tras un tiempo, muy largo para mí, lograron sacarlo, y lo único que atinaba a decir es que quería a ese weon en la cárcel, pero me sentaron y trataron de parar la hemorragia hasta que llego un auto y los cabros del Ceco me llevaron a la posta. Seis puntos en la cabeza y mucha rabia fue el saldo. Y nunca más supe nada de él.

Asumo mi responsabilidad. Y aunque mucho fue de mala suerte, como creo que es el encontrarse con alguien así de cagado de la cabeza, también es cierto que podría haber evitado ciertas cosas y, por ejemplo, haberme retirado de mejor forma.

Ojalá que esto que les cuento le sirva a varios que recién empiezan en la U y a otros ya mas viejos que se las dan de súper héroes, para que traten de solucionar las cosas con palabras, y si no pueden, simplemente se retiren en silencio porque, la verdad, es que no vale la pena pelear por nada, y menos cuando el riesgo es perder tu vida.

Gracias a todos los que se preocuparon, y me llamaron o escribieron, ya estoy mucho mejor, y sobre todo, agradezco el haber salido vivo, una vez más.

About the Author